El día 17 de febrero de 1893 se creó por Real Orden un montepío -depósito de dinero formado ordinariamente de los descuentos hechos a los miembros de una corporación, o de otras contribuciones, para socorrer a sus viudas y huérfanos- para asistir por medio de una pensión al personal de la Guardia Civil al cumplir la edad de retiro.
Este aporte económico aumentaba la escasa cantidad que estaba fijada hasta entonces por los haberes pasivos, demostrando el interés que siempre ha tenido el Cuerpo por mejorar las condiciones económicas de sus miembros.
El montepío estaba formado por socios pertenecientes a la Guardia Civil, estrictamente voluntarios, que para obtener derecho a las pensiones al pasar a la situación de retiro debían pagar periódicamente una cantidad directamente proporcional al empleo o categoría y la edad de cada persona en el momento de inscripción, y la pensión percibida era en igual proporción.
Actualmente, la Sociedad Filantrópica de Socorros Mutuos de la Guardia Civil se establece con la finalidad de suministrar a las familias de los socios que fallezcan un auxilio pecuniario e inmediato con el que puedan cubrir los gastos de entierro y funeral de la persona fallecida. Además, Socorros Mutuos pretende contribuir a las propias necesidades de las citadas familias hasta que empiecen a percibir la pensión a la que tengan derecho, o dispongan su modo de vivir.
La sociedad no tiene ánimo de lucro ni existe capitalización alguna. Tampoco se generan gastos de gestión y tramitación, ya que dichas tareas recaen en el Servicio de Retribuciones de la Guardia Civil. La pertenencia a esta sociedad es totalmente voluntaria y la renuncia, que se puede ejercer en cualquier momento, tiene carácter definitivo.