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En primer lugar quisiera agradecer a todos ustedes su presencia en este acto institucional que celebramos hoy con motivo del 178 aniversario de la creación de la Benemérita Guardia Civil.

Es este un acto donde debemos ser agradecido con los aquí presentes y como no, con los que por alguna razón y, así me lo han hecho saber, no han podido asistir.

Pero es a la sociedad y a la ciudadanía a quien queremos dar, una vez más, nuestro mayor y más sincero agradecimiento ya que de una u otra forma nos demuestra su afecto y nos brinda su reconocimiento por la labor que realizan los componentes del Cuerpo en todo el territorio de nuestra Patria.

En particular, hoy aquí, quiero expresar nuestra sincera gratitud a la familia de Yéremi Vargas, ya que nos han querido acompañar en este acto y a quienes ya todos nosotros consideramos también nuestra familia. Muchas gracias una vez más por vuestro apoyo constante a nuestra labor callada. Siempre estaremos a vuestro lado.

El día 28 de marzo de 1844 se publicó el primer RD que hacía referencia a un cuerpo especial de infantería y caballería, con dependencia del ministerio de la gobernación y con la denominación de “guardias civiles”.

Etimológicamente el término “guardia” viene del gótico wardja, y del antiguo alemán warten que significa vigilar o guardar. La palabra “civil” procede del latín civilis con el significado de ciudadano.

El reto que se le planteó al Duque de Ahumada fue poner en marcha una Institución que, caracterizada por su eficacia y eficiencia, se destinara, como dice el RD “… a proteger eficazmente las personas y las propiedades”.

Para ello, propuso que la Guardia Civil fuera una organización basada en la calidad y el amor al servicio, por lo que recomendaba cubrir la plantilla paulatina y selectivamente para garantizar así la excelencia de su personal.

De nuestro fundador es la cita:

“Servirán más y ofrecerán más garantías de orden, cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran.”

En consonancia con ello, el 20 de abril de 1844, el duque de ahumada elabora un informe determinante de cuya aceptación hacía depender su vinculación y continuidad al proyecto encomendado.

Dicho informe provocó la derogación inmediata del RD anterior que ni siquiera entró en vigor, para dar lugar al definitivo RD de 13 de mayo, como auténtico Decreto fundacional de la Guardia Civil.

En el verano de 1844 se inició el reclutamiento de los primeros aspirantes y el 1 de septiembre, de ese mismo año, se designó al Duque de Ahumada como Inspector General de la Guardia Civil, tomando posesión del cargo y realizándose al unísono la presentación oficial del Cuerpo con una parada militar ante las autoridades y dónde (1870) mil ochocientos setenta guardias civiles desfilaron organizados en compañías y escuadrones. 

El 9 de octubre de 1844 se aprobaba el Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil, y para culminar el proceso solo faltaba una doctrina de servicio que sirviera de puente y aunara ambos reglamentos por lo que surge así, el 20 de diciembre de 1845, de la propia mano del Duque de Ahumada, un documento que constituyó y sigue constituyendo el auténtico código moral y de conducta de la Institución: la “Cartilla del Guardia Civil”.

Pero no quiero dejar de destacar, en estos 178 años de nuestra Historia, que es la vuestra, algunos hitos importantes que a día de hoy nos siguen acompañando y que voy a sintetizar en dos: 

En primer lugar la declaración en 1913, de la Virgen del Pilar como Patrona de la Guardia Civil y en segundo lugar el RD de 4 de octubre de 1929 por la que se concedía a la Institución, única que la ostenta, la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia por, como citaba la concesión:

“los innumerables actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos realizados por sus hombres con motivo de incendios, inundaciones y salvamento de náufragos”.

Se honraba de esta forma, de modo público e institucional, el carácter “Benemérito” de la Guardia Civil y cuyo sobrenombre nos acompaña desde entonces.

Hago referencia a nuestro ilustre D. Benito Pérez Galdós, quien en la principal y fundamental novela historiada de nuestro convulso siglo XIX “los episodios nacionales” remató genialmente la etapa de gobierno de González Bravo y donde subrayaba la creación de la Guardia Civil como la gran excepción positiva de su mandato. Y lo hacía con estas palabras:

"...y no fue su gobierno de cinco meses totalmente estéril, pues entre el miserable trajín de dar y quitar empleos, de favorecer a las coacciones, de perseguir al partido contrario y de mover, sólo por hacer ruido, los podridos telares de la administración, fue creado en el seno de España un ser Grande, eficaz y de robusta vida, la Guardia Civil".

Debo recordar que estas afirmaciones las hacía D. Benito a finales de 1900, con su perspectiva del tiempo y su proverbial capacidad para analizar críticamente la España de su tiempo, como notario implacable de sus desgracias.

Desde su fundación, hace ya 178 años, la Guardia civil ha servido, con heroica y ejemplar entrega a sus obligaciones constitucionales.

Y así, ha sido un pilar fundamental para la consolidación de la democracia surgida de la transición, la etapa histórica de mayor estabilidad y progreso de la España contemporánea, y en la que se sacrificaron para ello, por ejemplo, 236 guardias civiles, la mayoría de ellos jóvenes, que fueron asesinados por la banda terrorista ETA, y con la secuela, siempre en nuestro pensamiento diario por el asesinato también de hijos y familiares inocentes de muchos compañeros, en sangrientos atentados contra nuestras casas cuartel.

Han pasado 3 años ya desde que en 2019 pudimos celebrar este día. Años estos que han sido duros e intensos en el quehacer diario de todos los componentes de la Institución, pero yo diría que incluso más intensos en esta Comandancia, por su lejanía a la península y su configuración como islas, que dificultan en sobre manera la gestión y la prestación de tantos y tantos servicios que hemos tenido que lidiar en muchas ocasiones solos sin podernos prestar mutuamente esos apoyos tan necesarios muchas veces.

Hacer un repaso pormenorizado de todos los servicios que vosotros, guardias civiles, habéis realizado con esfuerzo y dedicación, con amor al prójimo y por el bien de la ciudadanía, en este tiempo, no tiene precio y no se refleja en ninguna fría estadística, pero en la memoria quedara siempre de la sociedad y de los ciudadanos para los que habéis trabajado sin pedir nunca nada a cambio.

Pandemia, migración o el volcán de La Palma, entre otras, son las acciones en las que ahora mismo pueden estar pensando todos ustedes, pero no son las más importantes, existen muchas otras, todas ellas también en beneficio diario de los ciudadanos, que tienen que seguir siendo objetivo primordial y política funcional del guardia civil hacia la sociedad, pues es al ciudadano a quien nos debemos y por quien debemos velar siempre, siendo fieles a nuestro deber y desempeñando nuestra labor con honor, prudencia y orgullo de servicio. 

Sois todos los que, con vuestro sacrificio constante y desinteresado, dais el nombre de Benemérita a la Institución porque, si por algo sobresalimos, día a día, todos lo sabemos, es por la labor desprendida constante y por los servicios que lleváis siempre a buen término. 

Veo con agrado rostros de antiguos compañeros, guardias civiles todos, que lo fueron y lo son, de uno u otro grado y a quienes hemos querido, con este pequeño detalle, reconocer por tantos años de servicio a España ya que llevando en el corazón al Cuerpo y a la Virgen del Pilar nos habéis querido acompañar en este acto que es más que de nadie, vuestro. 

A vosotros, guardias civiles que hoy habéis sido distinguidos con la Cruz al Mérito de la Guardia Civil, solo os digo que sigáis volcando vuestros esfuerzos en pro de los deberes que se nos marcan y que la distinción que hoy se os ha otorgado, en reconocimiento a una trayectoria o por los servicios prestados, la llevéis con orgullo por su merecimiento y que sea un ejemplo y un aliciente más para el resto de vuestros compañeros.

Como dije antes la gestión de una demarcación conformada por islas es difícil a la hora de una prestación urgente de apoyo al servicio de los compañeros y, es por ello que hoy, también hemos querido agradecer a una Organización como lo es EMERLAN, y en su nombre, a D. Isidoro Blanco, por la inestimable colaboración, apoyo y asistencia que nos brindan siempre ante cualquier eventualidad que a la Guardia Civil le surja. Desearía Isidoro que hicieras llegar a todo el personal nuestras gracias por vuestra siempre desinteresada contribución.

Este año, hace escasos meses, nos dejaba prematuramente, una gran amigo de esta su también Institución, D. Antonio Armas Fernández, quien nos declaró siempre su amistad y admiración de servicio.

Hemos querido hoy, aunque ya tarde, pues debimos reconocerlo en vida y no a título póstumo, con este pequeño reconocimiento, devolver nuestro agradecimiento por todo cuanto nos brindó y expreso en vida. Os ruego compañeros que en esta celebración, lo tengamos a él también en nuestra memoria durante el toque solemne de oración.

Por último, quiero también dar gracias, en nombre de todos los guardias civiles y como no, si me lo permiten, de todos los ciudadanos, a los familiares de compañeros caídos en acto de servicio, asesinados por ETA y que nos honráis hoy con vuestra presencia, pues en vosotros perdurará por siempre el honor de los que compañeros nuestros no hasta hace mucho también lo fueron.

Para terminar, no quiero perder la ocasión, de pedirles a todos ustedes, que en este día, tengamos en la memoria, y nunca olvidemos a nuestros compañeros y a los de otros Cuerpos e Instituciones que murieron sirviendo a los demás y en defensa de la libertad y la seguridad de España y de todos los españoles. 

De nuevo mi agradecimiento a ustedes por acompañarnos en este acto del 178 Aniversario de la Guardia Civil. 

Muchas gracias.