
En un emotivo y solemne acto, la Delegación de Valdemoro de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil, conocida cariñosamente como "Polillas", ha conmemorado este domingo la Advocación a la Excelsa Patrona de la Guardia Civil, Nuestra Señora del Pilar.
El evento, que se desarrolló en diversos puntos emblemáticos de la localidad, incluyó un sentido homenaje a las víctimas del terrorismo, reafirmando el compromiso de la Guardia Civil con la memoria, la dignidad y la justicia, el honor y la devoción a su Patrona.
La jornada comenzó a las 10:45 horas con la recepción de autoridades e invitados en la zona designada, marcando el inicio de una serie de actividades cargadas de simbolismo. A continuación, se procedió al izado de la Bandera Nacional en la rotonda Fernando Trapero, dedicada al guardia civil asesinado por la banda terrorista ETA.
Bajo los acordes del Himno Nacional, el izado de la Enseña Nacional sirvió como preludio a un tributo que honró no solo a los caídos, sino también al espíritu de servicio y sacrificio inherente a la Guardia Civil y a quienes forman y han formado parte de la Institución.
El corazón del homenaje se trasladó al Parque de las Víctimas del Terrorismo, ubicado en la Calle Guardia Civil de Valdemoro. Junto al monumento erigido en su honor, se recordó a los 244 guardias civiles y a sus 19 familiares que fueron asesinados por banda terrorista ETA.
En un gesto profundamente conmovedor, los presentes depositaron un clavel por cada una de las víctimas, acompañados de una ofrenda floral y una corona de laurel. Durante este ritual, se entonó la canción "La Muerte no es el Final", un himno que evoca la eternidad del legado de aquellos que dieron su vida por la paz y la seguridad de España. Este acto no solo rindió tributo a los héroes caídos, sino que también subrayó la resiliencia de la institución y de la sociedad ante el azote del terrorismo.
Una vez concluido el homenaje, las autoridades e invitados se desplazaron hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde se celebró una Misa solemne en honor a la Virgen del Pilar. Esta ceremonia religiosa reforzó los lazos espirituales que unen a los guardias civiles con su Patrona, en un ambiente de recogimiento y oración colectiva.
La jornada culminó con una comida de hermandad en los Salones Niza, un espacio propicio para el encuentro y la camaradería. Durante este almuerzo, se entregaron diversas distinciones y reconocimientos a autoridades presentes, miembros de asociaciones invitadas y, especialmente, a destacados integrantes de la propia Delegación de Valdemoro por su incansable labor asociativa. Estos reconocimientos destacaron el compromiso voluntario y el espíritu de servicio que pervive entre los antiguos alumnos de los colegios de la Guardia Civil.
La elección de la fecha escogida para esta celebración no es casual. Se remonta al año 1864, cuando en septiembre se destinó al Colegio de Guardias Jóvenes a su primer capellán castrense, Miguel Moreno. Este sacerdote organizó una capilla donde instaló una imagen de la Virgen del Pilar, introduciendo así la devoción a esta advocación mariana entre los primeros guardias jóvenes. Esta tradición se formalizó mediante una disposición recogida en el Boletín Oficial de la Guardia Civil del 24 de septiembre de 1864, que nombró a la Virgen del Pilar como Patrona del Colegio de Guardias Jóvenes.
De esta manera, la Delegación de los "Polillas" de Valdemoro mantiene viva una herencia histórica que entrelaza fe, historia y lealtad institucional.
Eventos como este no solo preservan la memoria colectiva de la Guardia Civil, sino que también fortalecen los vínculos con la comunidad local. En un mundo donde los valores de honor y sacrificio parecen diluirse, la Asociación de "Polillas", demuestra que el espíritu benemérito perdura, honrando a su Patrona y a sus héroes caidos con dignidad y devoción.











































































