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Durante la emotiva ceremonia de entrega de las Medallas al Mérito en la Ciberdefensa celebrada el pasado viernes 20 de marzo en el Centro Tecnológico de Seguridad (CETSE) del Ministerio del Interior, la Asociación Profesional de Peritos de Nuevas Tecnologías y la Asociación de Jubilados de la Policía Nacional de España protagonizaron un momento cargado de simbolismo y emoción.

PETEC y AJPNE concedieron de manera conjunta sus máximas distinciones a la imagen de Nuestra Señora del Pilar que venera la Parroquia San Martín Obispo de Lillo (Toledo). Un gesto que trasciende lo técnico y lo institucional para conectar la defensa digital de España y la defensa de la sociedad española con las raíces más profundas de su identidad.

El anuncio se produjo durante el discurso de clausura del acto, a cargo del presidente de PETEC, D. Fernando Mairata de Anduiza, quien ante unos 150 asistentes —policías nacionales, guardias civiles, militares y expertos civiles que acaban de recibir sus medallas e invitados—, transformó la sala en un espacio de reflexión colectiva. Con voz pausada y palabras que resonaron como un abrazo, recordó que “hoy para la gran familia de PETEC es un día especial, un día en el que, con la que está cayendo, tenemos el privilegio de reconocer a los profesionales que os levantáis cada día para dar lo mejor de cada uno al servicio de nuestra Ciberdefensa desde puestos multidisciplinares y en muchos casos en la sombra”.

Pero fue más allá. Junto a la presidenta de AJPNE, Dña. Laura Giménez Hernández, presente en el acto, explicaba por qué la Virgen del Pilar merecía este honor compartido al manifestar que: “Hay símbolos que, con el paso de los siglos, dejan de ser únicamente representaciones religiosas para convertirse en el alma misma de un pueblo. Hoy nos detenemos a reflexionar sobre uno de los cimientos más profundos de nuestra identidad: la Virgen del Pilar. Ese pilar no es una elección al azar. Representa como vosotros, la firmeza, la resistencia frente a la adversidad y la solidez de las convicciones. A lo largo de los siglos, el pueblo español ha hecho suyo ese símbolo. En los momentos de mayor dificultad histórica, España ha encontrado en ese pilar un reflejo de su propio carácter: un pueblo que, por muy fuertes que sean las tormentas, se mantiene en pie, firme y solidario. La Virgen del Pilar es la patrona de la Hispanidad, uniendo bajo un mismo manto de tradición y cultura a los pueblos hermanos de Hispanoamérica. [...] Para los creyentes, es la madre que consuela; para los no creyentes, es un patrimonio cultural incalculable y un símbolo de unidad que merece nuestro más profundo respeto.
Y es por esta razón por la que tanto PETEC como AJPNE hemos concedido nuestras medallas a Nuestra Señora del Pilar.”

El momento culminó con la entrega física de las medallas y los diplomas. El Vicario General de la Diócesis de Getafe, D. Javier Mairata, en representación de PETEC, junto a Dña. Laura Giménez por AJPNE y con la presencia de Antonio Mancera Cárdenas, presidente de la Asociación Histórico-Cultural FIEL en el DEBER y director de Tribuna Benemérita, las pusieron en manos del párroco de Lillo, D. Jesús Torresano Perea. El sacerdote recogió con visible emoción el reconocimiento destinado a la imagen que custodia en su parroquia.

Estas medallas no se impondrán de inmediato. Lo harán con toda solemnidad el próximo 13 de junio, durante la Misa en Honor a los Caídos enmarcada en el Memorial María Jesús Carrascosa, en el que hace entrega de los Premios FIEL en el DEBER, en la propia localidad de Lillo, en un acto que ya forma parte de la tradición benemérita y que une, una vez más, fe, memoria y servicio.

Este reconocimiento no es solo para una imagen: es para lo que representa. Para los que, como los profesionales condecorados ayer, sostienen cada día el “pilar” invisible que protege a España en el ciberespacio y en las calles de cada pueblo o ciudad.

Porque en tiempos de tormenta seguimos necesitando símbolos que nos recuerden quiénes somos y por qué resistimos juntos, el gesto sencillo y profundamente humano llevado a cabo desde PETEC y AJPNE, uniendo tecnología, seguridad y devoción, uniendo a todos los profesionales de nuestra seguridad en un solo abrazo, junto a Nuestra Madre, son necesarios.

Un gesto que, sin duda, el 13 de junio brillará con luz propia en las calles de Lillo.