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            La historia de los Colegios de Huérfanos y de las Instituciones que los tutelaron y administraron se remonta al siglo XVI.

(Los pínfanos) el de Loreto fundado (1585). PRIMERAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN PARA LAS VIUDAS Y HUÉRFANOS DE LOS MILITARES, en el  reinado de Felipe II,  fueron los destinados a alojar y educar a las huérfanas de los empleados civiles y militares de la Casa Real en los Monasterios de las Descalzas Reales y de la Encarnación, ambos pertenecientes al Real Patrimonio.  1585, Fundó un colegio en Madrid, puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto[1], que, además de albergar a las huérfanas de los citados empleados, A éste siguió en 1589 el de Santa Isabel, también en Madrid y con las mismas pretensiones.polillas 1

               Para hacer justicia a los gobernantes decimonónicos, los huérfanos de los que caían en acción de guerra no quedaban totalmente desamparados: les protegían las pensiones que se habían ido arbitrando en su favor y algunas de las huérfanas más desvalidas tenían opción a ingresar en el Colegio de La Unión, fundado en Aranjuez en 1835 y dependiente de la Beneficencia. La parte negativa era que este establecimiento sólo tenía capacidad para 45 alumnas y que, por su carácter benéfico-asistencial, las hijas de cabos y sargentos tenían más posibilidades de ingresar en él que las de sus jefes.     

            En el otoño de 1847, de la mano de Narváez, entró en política el general decimonónico más concienciado sobre la vertiente castrense de lo que empezaba a llamarse cuestión social: Fernando Fernández de Córdova, promotor de la normativa del Cuerpo y Cuartel de Inválidos[2] que, con levísimos retoques, mantuvo su vigencia hasta 1937, y fundador del primer colegio militar de huérfanos, colosal obra asistencial de larga trayectoria concebida e impulsada por él en pleno Sexenio democrático

             El arte del bien mandar y el paternalismo ahumadiano alcanza extremos tan entrañables como encauzamiento del porvenir de los hijos del Cuerpo, expresión afectiva que luego copiarían otras instituciones estatales. El proteccionismo fue aplicado con preferencia aquellos que, por razones de servicio, se había quedado sin padre.

            Bien considerado, no podía ser para menos. Si la Guardia Civil descansaba en la consolidación de la vida familiar, su honestidad y limpieza de costumbre, sus descendientes, continuadores de la gran familia que, aposentada en casa cuarteles iba se formando deberían contar con más medios aptos que fomentaran el culto a la tradición el espíritu del Cuerpo y la emulación de sus mayores.

            En verdad, toda empresa requiere su tiempo y la creación de compañía-colegio de Guardias Jóvenes tardaría años en surgir[3]. Sin embargo desde que se produce el primer huérfano, el Duque de Ahumada no piensa sino en la manera de hacer más soportable su triste y gloriosa desgracia. Solución de emergencia fue dada en 1847 mediante el Colegio de Ingenieros de Guadalajara[4], con la reserva de dos (2) plazas en parecidas condiciones a las demás armas y cuerpos del Ejército y Marina.

            polillas 2CIRCULAR DE 5/12/1850.-Alusiva que el voluntario que a la creación del Cuerpo entro a servir con un niño de tres o cuatro años,  tiene al día los nueve o diez cumplidos, y si su padre no está destinado en un pueblo donde haya escuela, no podrá esta criatura adquirir los primeros conocimientos para prosperar en el mundo, y sus padres, con la ilustración que da el servicio en el Cuerpo no podrán menos de ver con sentimiento esta privación.

            Teniendo en consideración que los hijos de los guardias civiles pudieran llegar un día-decía más adelante, no sólo a guardias, sino a Jefes del Cuerpo, se procuraría en adelante, sean destinados a puestos donde haya escuelas para poderse instruir. Fue un visionario y con el tiempo vería cumplido su sueño la  de guardias civiles, como  mandos intermedios, jefes y en su caso generales.

            Por Real Orden de 30 de junio de 1856 se dignó S.M. aprobar el primer Reglamento orgánico-interior formado por la Inspección General para el régimen de la Escuela de Guardias Jóvenes. Por Real Orden del 6 de julio de 1864 fue aprobada una reforma del mismo, tan profunda que se puede considerar, a todas luces, que se trataba indudablemente del segundo Reglamento de la Compañía, (páginas 70 a 72 del libro “Reseña Histórica y Orgánica...”), aunque fue el propio duque de Ahumada quien puso en marcha la misma, en sucesivas disposiciones ordenadas cronológicamente, adaptándola a los inconvenientes que iban surgiendo en su implantación

Notas.- Ver

-Enseñanza en el siglo XIX en España.- 

             19 de marzo de 1812 (Cortes de Cádiz Constitución la Pepa),  se recogen las ideas de la educación como motor de progreso y fundamento de una sociedad de clases, pues “sólo un ciudadano libre y responsable- puede constituir el basamento de la naciente democracia. De la instrucción pública. Capítulo único Art. 366 En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, a escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprehenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.

            1813 Informe  Manuel José Quintana (Informe Quintana). Consta de 30  páginas y analiza el estado de la educación en España en la primera década del siglo XIX En 1814 se convertiría en Proyecto de Decreto para el arreglo general de la enseñanza pública, y vería la luz en 1821 como primer Reglamento General de Instrucción Pública, con algunas modificaciones. Las bases para su elaboración se habían tomado del Rapport sur l’instruction publique que el marqués de Condorcet había presentado ante la Asamblea Nacional francesa en 1792.

            1825 Plan y Reglamento de Escuelas de Primeras Letras del Reino, (RD de 16 de febrero de 1825). En él se detalla las materias a impartir, libros de texto a utilizar, métodos de enseñanza a aplicar, exámenes a realizar, premios y castigos a practicar… pero deja visibles gratuidad de la enseñanza, en su carácter público y reafirmando la libertad en la educación.  Pedro José Pidal, fue redactado  Antonio Gil de Zárate, sus principios pedagógicos se han resumido en «libertad, gratuidad, centralización, inspección y uniformidad».

             9 de septiembre de 1857, la Ley Moyano. Establece que la educación se divida en primera, segunda y tercera enseñanza y regula tanto la enseñanza pública como privada;

Foto.-del instituto del patrimonio Cultural de España MCD) de la fachada principal de la Academia de Ingenieros en la actual Plaza de España y estatua del Conde de (incendiado el 10 de febrero 1924).

Bibliografía-

  1. Monte Pío Militar creado por Carlos III, origen del régimen de derechos pasivos estatal, y a la extensa red de colegios y asociaciones de huérfanos. obra conjunta de la historiadora Amparo Donderis Guastavino, archivera del Ayuntamiento de Sigüenza, y el coronel José Luis Isabel Sánchez, profesor emérito de la Academia de Infantería
  2. Libro Polilla.-Orgullo, espíritu y sentimiento, de Manuel García Fornell.
  3. Historia de la Guardia Civil.- Francisco Aguado Sánchez
  4. Centro de Estudios Históricos de la Guardia Civil.
  5. Reseña Histórica y Orgánica del Colegio de Guardias Jóvenes (1853-1881) de Andrés Molinero y Gómez Y Cornejo.
  6. El libro “Historial del Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra”, autor el coronel de Infantería José Blanco Blanco,
  7. HISTORIA DE LA PROTECCIÓN SOCIAL MILITAR-(1265-1978) de Fernando Puell de la Villa.

Jesús Ramilo Guijarro.

[1] Colegio de Nuestra Señora de Loreto (denominado también Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto) fue un colegio de niñas huérfanas ubicado en la calle de Atocha. Se trata de una fundación de patronato real. Fundado en 1585 por el rey Felipe II en la calle de Atocha, entre la calle de León y la plaza de Antón Martín (haciendo esquina con la plaza de Matute).   Felipe IV lo destinó a educación de señoritas hijas de militares beneméritos, de magistrados del reino y de empleados de la Casa Real. El objetivo era el de recoger niñas huérfanas y cuando se hacían mayores pasaban al servicio de los palacios de los señores de Madrid. Se trataba de un complejo de dos edificios: colegio e iglesia.

[2] el Cuartel de Inválidos el 19 de noviembre de 1838 en Madrid. Desde la creación formal del cuerpo hasta su extinción, durante la Segunda República, transcurrió más de un siglo de historia, de gestas y de anécdotas. 

[3] 6 de marzo de 1853, nueve años de la creación de la Guardia Civil , por la Reina Isabel II se ordenó que se cubrieran una plaza por compañía  de Infantería, a propuesta del 26 de enero de dicho año por el fundador por el Duque de Ahumada, el 01 de abril de 1853 se promulgo la Real Orden de la creación de la Compañía de GJ

 [4] En el siglo XIX las diferentes Armas y Cuerpos del Ejército crean sus propios colegios, siempre bajo el patrocinio y tutela de la monarquía. De esta época son el Colegio de Huérfanos de la Guerra en Guadalajara, el Asilo de huérfanos en Toledo y el Colegio Mª Cristina de Aranjuez para huérfanos de la Infantería, el Colegio de Santiago para huérfanos de Caballería en Madrid y Valladolid, o el Colegio de la Unión en Madrid que acogió durante más de cien años a huérfanos de los tres Ejércitos y de otros Estamentos del Estado. En estos colegios no solo se educaron y formaron huérfanos del Ejército, sino de otros Cuerpos y Servicios de Seguridad del Estado. Así, por R.O. de Gobernación de 27 de junio de 1863 se convocan plazas en el Colegio de Nª Sª del Carmen situado en Madrid para huérfanos de la Guardia Civil y por la R.O. de 17 de marzo de 1886 se convocan cien plazas en el Colegio de Huérfanos de la Guerra de Guadalajara “para huérfanos cuyo padre hubiera fallecido en el servicio a la patria”.