
La investigación se inició tras observar, por parte de agentes de la Guardia Civil de dicha localidad, las heridas que presentaba un caballo que pudieran estar relacionadas con maltrato animal.
El Destacamento de Protección de la Naturaleza (DEPRONA) del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama comprobó el estado del animal, que en una primera observación, presentaba un estado de deshidratación así como lesiones abrasivas en las patas delanteras.
Tras identificar al propietario y constatar los extremos expuestos por un veterinario que asistió al animal, se procedió a la retirada del equino y a la investigación de los hechos.
El animal fue trasladado a un centro de protección animal para su recuperación, que tras permanecer en el centro una semana, finalmente tuvo que ser sacrificado al complicarse una infección que se extendió a los huesos y para la cual no había tratamiento posible."












































































