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El aeropuerto de Bilbao ha sido escenario esta mañana de un hallazgo insólito

Bilbao, 8 de abril de 2025 –  Agentes del Área de Inspección Fiscal de la Guardia Civil de Bizkaia han interceptado a una pasajera procedente de Pekín, con escala en Madrid, que ocultaba en su maleta 10 botes de bilis de oso, una sustancia prohibida bajo el Convenio CITES por provenir de una especie protegida. La mujer, que negó inicialmente llevar algo declarable, enfrenta ahora una denuncia penal por importación ilegal de fauna y una infracción administrativa de contrabando, en un caso que pone en el foco la lucha contra el tráfico de especies amenazadas.

El incidente ocurrió durante un control rutinario en la terminal de Loiu. La pasajera, cuyo vuelo había partido desde la capital china, aterrizó en Bilbao tras hacer escala en Madrid. Al ser interrogada por los agentes, aseguró que no portaba nada que requiriera declaración aduanera. Sin embargo, un escáner reveló anomalías en su equipaje, y la inspección posterior confirmó las sospechas: 10 botes con una sustancia en polvo que, tras análisis, resultó ser bilis de oso negro asiático, una especie incluida en el Apéndice I de CITES, el nivel más alto de protección internacional.

“Fue un hallazgo significativo. Este tipo de productos no solo viola normativas internacionales, sino que perpetúa prácticas crueles contra animales en peligro”, explicó un portavoz de la Guardia Civil de Vizcaya. La bilis de oso, usada en la medicina tradicional asiática para tratar desde resfriados hasta problemas hepáticos, se extrae a menudo de ejemplares cautivos en granjas, un método polémico y prohibido para osos salvajes en muchos países, incluido China.

La pasajera ha sido denunciada por un delito contra la flora y la fauna, según el Convenio CITES, que regula el comercio de más de 37.000 especies amenazadas. Además, se le ha imputado una infracción administrativa de contrabando, ya que el valor de los botes no supera los 50.000 euros, umbral para considerarlo delito penal en este ámbito. “Es una práctica que no toleramos. Proteger la biodiversidad es una prioridad”, afirmó el portavoz, subrayando el papel de la Guardia Civil en los puntos fronterizos.

El caso recuerda a otras operaciones previas del Seprona, como la incautación de 405 animales disecados en Valencia en 2022, y refleja la presión constante sobre los aeropuertos españoles como puertas de entrada al tráfico ilegal. Aunque en China es legal usar bilis de osos cautivos, la importación de este producto desde otros países está vetada, lo que añade interrogantes sobre el origen exacto de los botes.

Este no es un incidente aislado. La Guardia Civil intercepta regularmente productos derivados de especies protegidas, desde pangolines en Barajas hasta caracoles gigantes en Bilbao. En este caso, los 10 botes han sido confiscados y puestos a disposición de las autoridades aduaneras, mientras la investigación sigue abierta para determinar si la pasajera actuaba sola o como parte de una red mayor.

Mientras Loiu retoma su rutina, el mensaje de la Guardia Civil resuena con fuerza: el tráfico de especies no tiene cabida en España. La bilis de oso, símbolo de una tradición controvertida, ha encontrado en Bilbao un muro infranqueable, gracias a unos agentes que vigilan no solo las fronteras, sino también el futuro de la fauna amenazada.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"