
El caso ha provocado una fuerte reacción social en Melilla, donde se reclama una actuación rápida y ejemplarizante
La Delegación del Gobierno en Melilla ha iniciado una investigación formal contra varios agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional, acusados de proferir insultos racistas y amenazas contra un guardia civil local. El incidente, que ha generado una oleada de indignación en la ciudad autónoma, ocurrió en una cafetería céntrica durante la mañana del sábado 31 de enero, en presencia de numerosos testigos y la familia de la víctima.
Según los detalles recabados, el guardia civil –un agente destinado en Melilla, reconocido por su trayectoria profesional y deportiva– se encontraba desayunando con su familia en un establecimiento abarrotado de clientes. En una mesa cercana, un grupo de policías nacionales adscritos a la UIP comenzaron a dirigirse a él con expresiones despectivas y racistas, tales como "mono" y "chimpancé", acompañadas de una amenaza explícita: "lo voy a partir en dos". Estos comentarios fueron emitidos en voz alta, audible para la familia del afectado, incluyendo sus hijos, y otros clientes presentes en el local. Los demás agentes no intervinieron para detener la conducta y, en cambio, respondieron con risas, lo que agravó la situación al convertirla en un acto colectivo.
El guardia civil mantuvo una actitud de contención y dignidad, evitando cualquier respuesta que pudiera escalar el conflicto y proteger así a sus familiares. Posteriormente, uno de los implicados se acercó para ofrecer disculpas, pero lo hizo entre risas, lo que fue interpretado por la víctima y su entorno como una burla en lugar de un gesto genuino de arrepentimiento.
La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, confirmó la apertura de diligencias a través de su cuenta en la red social X, donde enfatizó: "Las actitudes racistas son incompatibles con nuestras instituciones. Nada más conocer los insultos de los agentes de la UIP a un melillense, hemos activado todos los mecanismos de investigación para depurar responsabilidades. Ante el racismo y el insulto, tolerancia cero". Esta declaración subraya el compromiso de las autoridades con la erradicación de conductas discriminatorias en las fuerzas de seguridad.
La investigación podría derivar en sanciones disciplinarias internas y, potencialmente, en acciones penales si se determina que los hechos constituyen un delito de odio. Fuentes cercanas al caso destacan la existencia de numerosos testigos, dado que la cafetería estaba llena en el momento del incidente, lo que podría agravar la denuncia presentada por un ciudadano en nombre del agente afectado.
Este suceso ha provocado una fuerte reacción social en Melilla, una ciudad caracterizada por su diversidad cultural y convivencia entre comunidades. Organizaciones locales y ciudadanos han exigido una respuesta rápida y ejemplarizante por parte de las instituciones, insistiendo en que tales comportamientos no tienen cabida en las fuerzas del orden, cuya misión es proteger los derechos fundamentales y promover el respeto.
Desde la Delegación del Gobierno se ha reiterado que la función policial debe ejercerse con absoluto respeto a la diversidad, especialmente en enclaves como Melilla, donde la integración es clave para la estabilidad social.










































































