
Los agentes avistaron desde tierra la tabla de paddle surf en la que viajaban dos hombres y una mujer, arrastrados mar adentro por el poniente, y facilitaron su posición durante toda la operación hasta que fueron localizados y auxiliados
Tres personas estuvieron a punto de quedar a merced del mar durante la noche del lunes frente a la playa de Punta Chullera, en el término municipal de Manilva. Los tres bañistas, dos hombres y una mujer, se encontraban a bordo de una tabla de paddle surf que había sido arrastrada mar adentro por el viento de poniente cuando la Guardia Civil recibió el aviso y puso en marcha una operación de búsqueda que resultaría determinante para su localización.
La intervención comenzó poco después de las 21.15 horas, cuando la Central Operativa de Servicios (COS) de la Guardia Civil recibió una llamada alertando de que una persona que practicaba paddle surf había sido arrastrada mar adentro.
La situación presentaba varios factores de riesgo: los afectados se encontraban sobre una única tabla, a más de una milla de la costa, comenzaba a caer la noche y las condiciones de viento dificultaban su regreso por sus propios medios.
La respuesta de la Guardia Civil permitió localizar visualmente la tabla antes de que desapareciera por completo con la llegada de la oscuridad y aportar a los equipos de Salvamento Marítimo unas referencias de posición que terminarían siendo decisivas para culminar el rescate.
Un aviso que activa inmediatamente a la patrulla
Tras recibir la alerta, una patrulla de la Guardia Civil se desplazó hasta Punta Chullera. Los agentes llegaron a la playa aproximadamente a las 21.25 horas, apenas diez minutos después de recibirse el aviso.
Una vez en el lugar, los guardias civiles se entrevistaron con la pareja de uno de los afectados, quien aportó información esencial para valorar la emergencia.
Según explicó a los agentes, sobre la tabla se encontraban dos hombres y una mujer. Esta última, además, no sabía nadar.
La persona que dio el aviso confirmó también un dato especialmente relevante: era la primera vez que los tres se introducían en el mar utilizando una tabla de paddle surf.
La información permitía dimensionar mejor el riesgo al que se enfrentaban los bañistas. No se trataba simplemente de un grupo que había decidido alejarse de la costa voluntariamente, sino de tres personas que habían perdido la capacidad de regresar a tierra después de que el viento las desplazara mar adentro.
Con la información facilitada por el acompañante, los agentes iniciaron desde tierra una búsqueda visual.
La oscuridad comenzaba a ganar terreno, pero los guardias civiles utilizaron prismáticos para rastrear la superficie del mar y consiguieron localizar una tabla de color naranja.
Estaba a más de una milla de la costa, en dirección suroeste.
Ese avistamiento supuso un punto de inflexión en la emergencia.
Localizar desde tierra una pequeña tabla en mar abierto ya representaba una dificultad considerable. Hacerlo cuando la luz comenzaba a desaparecer añadía un factor crítico: la referencia visual podía perderse en cualquier momento.
Los agentes comunicaron inmediatamente la situación a Salvamento Marítimo, facilitando la posición aproximada en la que habían conseguido avistar la tabla.
La coordinación entre ambos servicios quedó establecida mientras se preparaba el dispositivo de rescate.
La Guardia Civil mantiene la referencia mientras llega Salvamento
Tras recibir la información proporcionada por la Guardia Civil, Salvamento Marítimo movilizó una embarcación con base en Estepona y un helicóptero procedente de Jerez.
La operación entraba entonces en una fase especialmente delicada.
A las 21.50 horas, la embarcación de Salvamento Marítimo llegó a la zona indicada por los agentes. Para entonces ya era de noche y la tabla había dejado de ser visible desde tierra.
La patrulla volvió a facilitar por teléfono el último punto en el que había podido observarla y aportó las referencias necesarias sobre la dirección que debían seguir los equipos de rescate. Ese intercambio de información resultó fundamental.
Los medios marítimos ya no disponían de la referencia visual que los agentes habían conseguido desde la playa, por lo que las indicaciones de la patrulla permitieron orientar la búsqueda hacia la zona en la que se encontraban los tres afectados.
Finalmente, siguiendo las referencias proporcionadas por los guardias civiles, la embarcación consiguió localizar la tabla. Los tres ocupantes continuaban a bordo.
El rescate se completa a oscuras
Aproximadamente a las 21.55 horas, apenas cinco minutos después de la llegada de la embarcación de Salvamento Marítimo, el helicóptero movilizado desde Jerez llegó también a la zona.
Los tres bañistas fueron finalmente auxiliados y trasladados en la embarcación de Salvamento Marítimo hasta Estepona, donde desembarcaron.
La emergencia había terminado.
Pero la operación permite observar la importancia de los primeros minutos de una intervención marítima, especialmente cuando se desarrolla durante la noche.
La Guardia Civil había recibido el aviso cuando los afectados ya se encontraban a la deriva. La patrulla llegó a Punta Chullera en pocos minutos, obtuvo información directa de una persona que conocía a los desaparecidos y realizó una búsqueda visual desde tierra.
Y consiguió algo especialmente difícil: ver la tabla en mar abierto antes de que desapareciera con la llegada de la noche.
Una zona especialmente expuesta al viento de poniente
Punta Chullera se encuentra en el extremo occidental del litoral de Manilva, una zona abierta al mar y próxima al Estrecho de Gibraltar.
Precisamente por sus características, las condiciones meteorológicas adquieren especial importancia para quienes practican actividades náuticas.
Las recomendaciones de seguridad existentes para la práctica del paddle surf en Punta Chullera advierten expresamente del riesgo de salir al mar con viento de poniente, al tratarse de una situación que puede empujar las tablas hacia mar abierto. También aconsejan consultar previamente el estado del mar y mantener una posición próxima a la costa.
Es un aspecto especialmente relevante en el caso ocurrido este lunes.
Una tabla de paddle surf puede ofrecer una falsa sensación de seguridad cuando las condiciones son favorables. Sin embargo, una modificación del viento puede cambiar rápidamente la situación, especialmente para personas sin experiencia.
En este caso, además, uno de los tres afectados no sabía nadar y ninguno de ellos tenía experiencia previa con esa tabla.
La Guardia Civil, primer eslabón de la cadena de rescate
La intervención pone de manifiesto una característica esencial de la respuesta ante las emergencias: un rescate puede depender de la coordinación de varios servicios, pero la eficacia de esa cadena comienza con la capacidad del primer equipo que llega al lugar para obtener información, localizar a los afectados y transmitir con precisión su posición. Eso es exactamente lo que hizo la patrulla de la Guardia Civil.
Los agentes no disponían de una embarcación de rescate para dirigirse directamente hasta la tabla. Su papel fue diferente, pero igualmente decisivo: llegar hasta la playa, establecer qué había ocurrido, determinar cuántas personas estaban en peligro, realizar la búsqueda desde tierra y proporcionar a Salvamento Marítimo la referencia que necesitaba para desplegar sus medios.
La actuación de Salvamento Marítimo permitió completar posteriormente el rescate y trasladar a los tres afectados hasta Estepona. Ambas intervenciones fueron complementarias. Y la coordinación entre los servicios fue determinante para que una situación que podía haber terminado de manera muy diferente concluyera sin víctimas.
Una emergencia condicionada por el tiempo
El reloj explica buena parte de la intervención.
21.15 horas: la Guardia Civil recibe el aviso.
21.25 horas: la patrulla llega a Punta Chullera.
Poco después: los agentes localizan mediante prismáticos la tabla a más de una milla de la costa.
21.50 horas: llega la embarcación de Salvamento Marítimo, pero la tabla ya no es visible debido a la oscuridad.
21.55 horas: la embarcación localiza finalmente a los tres afectados siguiendo las referencias facilitadas por la Guardia Civil. El helicóptero llega prácticamente al mismo tiempo.
En apenas cuarenta minutos se había producido toda una cadena de actuaciones: aviso, desplazamiento policial, recogida de información, búsqueda visual, localización, comunicación con Salvamento Marítimo, movilización de medios, pérdida de la referencia visual, transmisión de nuevas indicaciones y localización definitiva de los tres bañistas.
La rapidez no fue, por tanto, únicamente una cuestión de tiempo. Fue también una cuestión de información precisa y coordinación, que permitió a tres personas que pudieron regresar a tierra
Cuando la embarcación de Salvamento Marítimo puso rumbo a Estepona con los tres afectados a bordo, terminaba una emergencia que había comenzado con una situación aparentemente cotidiana: tres personas practicando paddle surf frente a una playa de la Costa del Sol.
El viento cambió las circunstancias de una actividad recreativa que se convirtió en una emergencia marítima. La distancia respecto de la costa aumentó. Llegó la noche y surgió la emergencia.
La Guardia Civil respondió al aviso, llegó hasta la playa y consiguió localizar a los tres afectados cuando todavía era posible mantener una referencia visual sobre ellos. Después, mantuvo la comunicación con Salvamento Marítimo y proporcionó las indicaciones que permitieron dirigir la búsqueda hasta encontrar la tabla.
El rescate final correspondió a Salvamento Marítimo. Pero sin aquella primera localización desde tierra y sin la transmisión de las referencias facilitadas por los agentes, la búsqueda nocturna habría partido de unas condiciones mucho más desfavorables. La operación deja así una conclusión sencilla: en una emergencia, localizar a quien necesita ayuda puede ser tan importante como llegar hasta él.
Y en Punta Chullera, durante una noche en la que tres personas se alejaban cada vez más de la costa, esa primera localización llegó desde tierra, a través de los prismáticos de una patrulla de la Guardia Civil.
Los tres pudieron regresar a salvo.









































































