icono FACEBBOK icono TWITTER icono TWITTER icono YOUTUBE icono CARTAS AL DIRECTOR icono_INSTAGRAM.jpg icono DIRECCION icono DIRECCION

cabeceratribunabenemerita

E6R4HTGJYJATTPYRY22EXJX6ZM

La Benemérita mantiene desplegada a la USECIC durante toda la noche tras una emergencia que deja cerca de 90 rescates y una víctima mortal

Cuando el agua comenzó a ganar rápidamente las calles de Madrigueras, la Guardia Civil tuvo que afrontar una emergencia en la que cada minuto podía resultar decisivo. La intensa tromba de agua, con 142 litros por metro cuadrado, inundó viviendas, garajes y calles, arrastró vehículos y dejó a numerosas personas atrapadas.

En ese escenario, la actuación de la Guardia Civil se integró desde el primer momento en el dispositivo desplegado para atender la emergencia. Más de una veintena de agentes trabajaron junto a bomberos y Protección Civil mientras se sucedían los avisos y se complicaban los accesos a la localidad.

La dimensión de lo ocurrido da una idea de la magnitud del operativo: alrededor de 90 personas tuvieron que ser rescatadas durante la tarde y las primeras horas de la noche, principalmente vecinos que se encontraban en viviendas afectadas por la entrada y acumulación de agua.

La intervención de la Guardia Civil no terminó con la atención a las personas en situación de riesgo. La riada obligó también a actuar ante las dificultades de circulación y los cortes de varias carreteras de acceso a Madrigueras. El agua llegó a arrastrar vehículos y convirtió determinadas vías en zonas de especial peligro, lo que hizo necesario controlar los accesos y advertir a la población para evitar desplazamientos innecesarios. La propia Guardia Civil difundió avisos ante la gravedad de las inundaciones.

La emergencia no termina cuando baja el agua

Uno de los aspectos que mejor refleja la labor de la Guardia Civil durante este episodio es que su misión continuó una vez superados los momentos más críticos.

La Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) permaneció desplegada durante toda la noche en Madrigueras para reforzar los trabajos de emergencia y garantizar la seguridad en las zonas afectadas.

Es una tarea menos visible que el rescate de una persona atrapada, pero igualmente necesaria. Después de una riada quedan calles inundadas, vehículos desplazados, viviendas dañadas y zonas que siguen presentando riesgos. También es necesario mantener la seguridad mientras comienzan las labores de limpieza y recuperación.

Y en Madrigueras, la situación siguió siendo especialmente complicada durante horas.

El episodio dejó además una víctima mortal, una mujer de 102 años localizada en el interior de su vivienda después de que el agua alcanzara una altura superior al metro.

La Guardia Civil, junto al resto de servicios de emergencia, tuvo que trabajar en un escenario cambiante, con accesos complicados y numerosos avisos simultáneos.

Más allá de las cifras, lo ocurrido en Madrigueras vuelve a poner de manifiesto una de las funciones esenciales de la Guardia Civil: estar allí cuando la normalidad desaparece.

En una inundación, como en tantas otras emergencias, el uniforme verde aparece allí donde existe peligro. Para rescatar, para auxiliar, para cortar una carretera, para impedir que alguien se adentre en una zona de riesgo o, simplemente, para permanecer durante horas garantizando la seguridad mientras otros servicios comienzan a recuperar la normalidad.

En Madrigueras, esa labor continúa.

La USECIC mantiene el dispositivo mientras el municipio afronta las consecuencias de una riada que ha dejado importantes daños materiales y obligado a movilizar a numerosos servicios de emergencia.

Porque cuando el agua baja, la emergencia no termina inmediatamente. Y la Guardia Civil sigue allí.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"