El 21 de diciembre de 1902, los guardias civiles Juan Martín Alonso, Luis Malina Lablanca y Ángel Moreno Ibáñez consiguieron extinguir un incendio declarado en varias viviendas de la localidad soriana de Covaleda, auxiliando a sus habitantes.
En la actualidad, comportamientos como el descrito encuentran su reflejo en el Código de Conducta del personal de la Guardia Civil:
"Valor. Actuarán con voluntad de acometer resuelta y racionalmente las contingencias y peligros inherentes al cumplimiento del deber, y en defensa de los demás, incluso a riesgo de sufrir cualquier tipo de daño”.
"Espíritu benemérito. Prestarán auxilio con los medios a su alcance a todo aquel que lo necesite, se encuentren o no de servicio, con especial atención a las personas y colectivos más vulnerables”.











































































