Guardia Civil González Revilla y Teniente Mateu Istúriz. 1986.
El 26 de julio de 1986, el teniente Ignacio Mateu Istúriz y el guardia civil Adrián González Revilla fueron asesinados en Aretxabaleta (Gipuzkoa) tras activarse un artefacto explosivo oculto entre la vegetación cuando realizaban el reconocimiento de las inmediaciones del cuartel de esa localidad para detectar el punto de ataque de un atentado previo contra ese edificio.
La madrugada de ese día, el cuartel de la Guardia Civil de Ordizia (Gipuzkoa) fue objeto de un atentado terrorista mediante el lanzamiento de cuatro granadas contra las edificaciones del acuartelamiento, impactando una de ellas contra un pabellón -que se encontraba deshabitado- y otra contra el patio del acuartelamiento. Las dos restantes cayeron en un campo próximo.
Como consecuencia de esta agresión terrorista, los tres componentes del Cuerpo encargados de la seguridad del acuartelamiento resultaron heridos leves y fueron atendidos en las dependencias del Puesto, sin necesidad de ser trasladados a ningún centro hospitalario.
En respuesta al ataque terrorista se dispuso la activación de efectivos de la 2ª Compañía del Grupo Antiterrorista Rural (GAR) para reforzar la seguridad del acuartelamiento, establecer un cerco de seguridad sobre los accesos y alrededores de este y prestar los apoyos necesarios al Equipo de Desactivación de Explosivos y al Servicio de Información de la Comandancia de Gipuzkoa en sus labores de investigación sobre el atentado.
Mientras se estaban llevando a cabo esas actuaciones, se tuvo conocimiento de que se había producido otro lanzamiento de granadas contra el Puesto de Aretxabaleta (Gipuzkoa), por lo que el teniente Mateu y el guardia civil González Revilla, junto a otros efectivos de la 2ª Compañía, se trasladaron hasta esa localidad para coordinar los apoyos a prestar con motivo de este nuevo atentado.
A su llegada a Aretxabaleta, fueron informados de que se habían lanzado dos granadas anticarro, de carga hueca, contra el edificio que no habían causado daños personales ni materiales. Se dispuso entonces que los efectivos del GAR realizasen un reconocimiento para la localización de los artefactos explosivos, encontrando uno de ellas a unos 50 metros del cuartel. A 200 metros de ésta, hallaron la segunda de las granadas.
Tras este descubrimiento, el teniente Mateu y el guardia civil González procedieron a realizar una inspección de una zona boscosa próxima y dominante sobre el cuartel. Mientras efectuaban la aproximación por el interior de ese bosque hacia el posible punto de lanzamiento, se produjo una fuerte explosión que provocó la muerte en el acto del guardia civil y heridas muy graves al teniente.
Ante esta situación, el guardia civil del GAR José Ángel García Vázquez, a riesgo de su vida, se trasladó hasta la zona de la explosión, donde auxilió al teniente Mateu, aún con vida, lo tomó en brazos y lo trasladó hasta un vehículo para evacuarlo a un centro sanitario.
Posteriormente, tras ser atendido en el Centro de Salud de Mondragón, el teniente Mateu fue trasladado urgentemente en ambulancia al Hospital Ortiz de Zárate de Vitoria, perdiendo la vida durante el trayecto.
El 9 de febrero de 2004 fue detenido en el sur de Francia el etarra Luis Enrique Gárate Galarza, alias ‘Zorro’, que participó presuntamente en el atentado en el que murieron el teniente Mateu Istúriz y el guardia civil González Revilla. Condenado a 15 años en Francia, fue entregado temporalmente a España en marzo de 2010 para ser juzgado por diversos atentados cometidos en los años ochenta.











































































