El 24 de marzo de 1855 se aprueba el Reglamento de la Guardia Civil de las Islas Filipinas. Se creaba así un cuerpo policial a imagen de la Guardia Civil peninsular, aunque dependiente exclusivamente de la Capitanía General de Filipinas (1522-1899).
Esta Institución se conformaba, preferentemente, de personal autóctono en sus empleos de base, mandados por oficiales propios. Aquella Guardia Civil vino a reemplazar a los ineficaces Tercios de Policía y Partidas de Seguridad Pública existentes en el archipiélago.
La Real Orden de creación dice así: “Objeto de la Institución. Capítulo Único. Artículo Único. La Guardia Civil tiene por objeto la conservación del orden público, la protección de las personas y de las propiedades fuera y dentro de las poblaciones y el auxilio que reclame la ejecución de las leyes”.
Tras el primer Tercio desplegado en Luzón, de forma sucesiva se fueron creando tanto la Guardia Civil Veterana en Manila, encargada del orden público en la capital, como el segundo Tercio para la isla de Mindanao (1872). Finalmente, se creó un tercer Tercio en Nueva Écija (1895), superando el despliegue, a finales de ese siglo, los 3.500 efectivos.











































































