
En la primera mitad del siglo XIX Cuba carecía de una fuerza de orden público, bien organizada, y el aumento de la delincuencia representaba un grave problema para las autoridades al que era necesario dar una solución. Los buenos resultados obtenidos por la Guardia Civil en la Península hicieron que su modelo fuera llevado a las provincias de Ultramar para combatir la inseguridad que allí se vivía.
El comienzo de la Guerra de los Diez Años y el creciente bandidaje que se extendía por la Isla motivaron que sus efectivos experimentaran un importante incremento, creándose, ente 1869 y 1872, tres tercios más. Finalmente, el 30 de septiembre de 1872, la Guardia Civil de Cuba quedó oficialmente amalgamada con sus homólogas de la Península y Puerto Rico, continuando prestando sus servicios hasta la cesión de la Isla a EEUU en 1898.
En el Museo de la Dirección General de la Guardia Civil se puede visitar un Diorama que recrea la presencia del Cuerpo en la Isla de Cuba.










































































