El 23 de julio de 1896, el cabo Manuel Ramos Hernando, comandante de Puesto de Unidad, auxiliado por fuerza del mismo, esclareció un robo de 4000 pesetas cometido en abril del año anterior en la casa de un vecino de la localidad, entregando en el Juzgado de Instrucción a los 3 autores confesos de los hechos.
Casi medio siglo antes, el 10 de agosto de 1849, como consecuencia de los robos que se venían sucediendo, el Duque de Ahumada y primer director general del Cuerpo, ya había dictado una Circular encargando a los comandantes de provincia la vigilancia de la corrección y puntualidad de los servicios que las parejas debían prestar en sus respectivos territorios:
“Por varios de los viajeros encargados por mí de hacer sus observaciones en los carruajes públicos, se me ha informado haberse observado que la pareja se encuentra por lo común sobre los caminos lo más a una media legua de distancia de los pueblos o puestos en que están situados, pues que muy pocas veces se encuentran a mayores distancias, o en el intermedio de uno a otro puesto. Vigile muy detenidamente si así sucede en la provincia de su cargo: cuide que sin perjuicio de que se detengan las parejas en los sitios de mayor peligro, no deje cada pareja de andar hasta avistarse con la inmediata, canjeando una papeleta o signo que asegure la puntualidad del servicio, y procure por todos los medios imaginables, que la vigilancia sea tal, que no vuelvan a repetirse los robos que se han cometido en el próximo pasado julio”.











































































