
El Parlamento Europeo aprueba una resolución pidiendo que la UE deje de financiar la guerra a Putin
Los representantes de los países miembros de la Unión Europea ultimaban anoche la aprobación del quinto paquete de sanciones contra Rusia que, además de la prohibición de exportaciones tecnológicas estratégicas, incluye también el cese de toda importación de carbón, la primera medida que toma la UE contra el sector de los hidrocarburos rusos.
Según fuentes europeas, la Comisión Europea da por hecho que no serán las últimas disposiciones sancionadoras y que será «inevitable» que se llegue al cese total de todas las importaciones energéticas procedentes de Rusia, incluyendo gas y petróleo, aunque ello tenga como consecuencia la imposición de fuertes restricciones para la movilidad y el confort de los ciudadanos.
El primer paso lo ha dado el Parlamento Europeo, que ayer ya aprobó una resolución en la que reclama que la UE decrete el embargo «completo e inmediato» de las compras de productos energéticos rusos incluyendo el gas para tratar de detener cuanto antes la maquinaria de guerra de Rusia.
La Eurocámara ha enviado este jueves un mensaje muy claro a los Estados miembro de la UE: las compras de productos energéticos a Putin hay que zanjarlas y hay que hacerlo "de forma completa e inmediata". Una resolución que abarca todas las importaciones de petróleo, carbón, combustible nuclear y gas llegados de Rusia pero que, sin embargo, no es vinculante porque la decisión final deben tomarla los Estados miembros.
El texto supone una presión extra para el Alemania, el país más remiso junto a Austria a prescindir por completo de la energía que suministra Putin debido a su alta dependencia del gas y petróleo rusos. El documento que ha salido adelante incluía originalmente una mención a que la prohibición de las compras fuera "tan pronto como fuese posible", pero el texto que ha salido adelante —con apoyo de 513 diputados y rechazo de 22, con otras 19 abstenciones— ha sido más tajante y con voluntad de inmediatez.
"Que se introduzca un embargo total e inmediato de las importaciones rusas de petróleo, carbón, combustible nuclear y gas", dice un escrito que también pide frenar los proyectos del gasoducto Nord Stream 1 y 2, así como un plan para garantizar el abastecimiento energético a corto plazo. Los países sí podrán apoyarse en el plan presentado hace ya algunas semanas por la Comisión Europea, en el que plantea cuatro objetivos principales: reducir en dos tercios las importaciones de gas ruso ya en 2022, aumentar las reservas propias al 90% y acelerar los acuerdos con otros socios, además de abrirse a que se limiten los precios dado el efecto dañino que está teniendo el contexto actual en los consumidores.
"Nuestra prioridad debe ser privar al régimen de Putin de los recursos que necesita para financiar su despreciable máquina de guerra, y esto solo se conseguirá con un embargo energético total", dijo el eurodiputado de Ciudadanos Luis Garicano durante el debate de la enmienda. De momento la Comisión Europea sí ha propuesto un embargo completo sobre el carbón ruso.
La Eurocámara es consciente de que frente al gas ruso hay que presentar una alternativa. "Esto debería ir acompañado de un plan para garantizar la seguridad del suministro energético de la UE, así como de una estrategia para hacer retroceder las sanciones en caso de que Rusia dé pasos hacia el restablecimiento de la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y retire completamente sus tropas del territorio de Ucrania", añaden, dejando abierta por tanto la puerta a una salida diplomática y de distensión.
En cualquier caso, la decisión final es de los Estados miembros, y es ahí donde se ha roto el consenso. Así, Polonia, Lituania y Estonia ya han anunciado que dejarán, por su cuenta, de importar energía rusa. En el caso de Varsovia además han planteado un calendario y reducirán a cero ese comercio a finales de este año. Por su parte, en el caso estonio, los plazos son similares. "Para ello se construirá una planta para recibir gas natural licuado en Paldiski de cara a otoño", señaló el Gobierno en un comunicado.
En este contexto, Estados Unidos tiende la mano a la UE en esa ruptura con Rusia. "Los europeos están comprometidos para dejar de depender" de Moscú, aseguró el jefe de la diplomacia estadounidense, Anthony Blinken, que además hizo hincapié en la necesidad de "acelerar la transición hacia las renovables". Además, insistió en la predisposición de la Administración Biden para que el flujo energético entre EE UU y la Unión se incremente en las próximas semanas y meses porque la dependencia de Rusia "no se puede terminar de la noche a la mañana".
No solo energía
Por otro lado, la Eurocámara también ha hecho un llamamiento para excluir a Rusia del G20 y de otras organizaciones multilaterales, como el CDH, la Interpol, la Organización Mundial del Comercio, la UNESCO y otras, "lo que sería una señal importante de que la comunidad internacional no volverá a las andadas con el Estado agresor", añade la resolución
"Para que las sanciones sean más efectivas, el Parlamento pide que se excluya a los bancos rusos del sistema SWIFT, que se prohíba a todos los buques relacionados con Rusia entrar en aguas territoriales de la UE y atracar en puertos de la Unión, y que se prohíba el transporte de mercancías por carretera desde y hacia Rusia y Bielorrusia", prosiguen, en un terreno en el que sí parece que los Estados miembros se vayan a atrever. Los eurodiputados también exigen la incautación de "todos los activos pertenecientes a funcionarios rusos o a los oligarcas asociados al régimen de Putin, sus apoderados y testaferros, así como los de Bielorrusia vinculados al régimen [bielorruso] de Lukashenko".
Asimismo, el Parlamento Europeo se muestra muy favorable a que el envío de armas a Ucrania por parte de la UE se mantenga en las próximas semanas. La Cámara reitera que "las entregas de armas deben continuar e intensificarse para que Ucrania pueda defenderse eficazmente". Los eurodiputados apoyan una mayor ayuda defensiva a las fuerzas armadas ucranianas de forma individual por parte de los Estados miembros de la UE y de forma colectiva a través del Fondo Europeo para la Paz.










































































