icono FACEBBOK icono TWITTER icono TWITTER icono YOUTUBE icono CARTAS AL DIRECTOR icono_INSTAGRAM.jpg icono DIRECCION icono DIRECCION

cabeceratribunabenemerita

 caballero legionario lombardo

Hay uniformes que se guardan en el armario cuando llegan las vacaciones. Y hay vocaciones que nunca se quitan.

El pasado 17 de julio, lejos del acuartelamiento y disfrutando de un merecido periodo de descanso, el caballero legionario Jesús Lombardo, destinado en el Tercio «Gran Capitán» 1.º de La Legión, demostró que el verdadero espíritu de servicio no entiende de horarios, destinos ni situaciones administrativas.

Mientras se encontraba de vacaciones en la provincia de Alicante, un momento de ocio se transformó de repente en una carrera contrarreloj por salvar una vida. Un menor acababa de sufrir un ahogamiento y había perdido el conocimiento. La situación exigía actuar de inmediato.

Sin esperar a que llegaran los servicios de emergencia, Jesús Lombardo asumió la responsabilidad que las circunstancias imponían. Con serenidad y determinación comenzó a practicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), manteniéndolas de forma continuada hasta conseguir que el menor recuperara la respiración. Aquellos minutos resultaron decisivos.

Gracias a su rápida intervención y a la correcta aplicación de las técnicas de soporte vital básico, el niño pudo mantenerse con vida hasta la llegada de los servicios sanitarios, evitando consecuencias que podrían haber resultado irreversibles.

Lo ocurrido en Alicante constituye mucho más que una actuación afortunada. Es el ejemplo de una forma de entender el servicio que acompaña a quienes han hecho del compromiso con los demás una manera de vivir. Porque nadie le obligaba a intervenir. No estaba de servicio. No existía una orden.

No había más responsabilidad que la que nace de la conciencia de quien sabe que, cuando una vida depende de unos segundos, quedarse inmóvil nunca es una opción.

La historia demuestra que los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado protagonizan con frecuencia actuaciones heroicas cuando ni siquiera desempeñan sus funciones profesionales.

En playas, carreteras, montañas, incendios, accidentes o catástrofes naturales, son numerosos los casos en los que militares y agentes intervienen espontáneamente para auxiliar a personas en peligro. No lo hacen buscando reconocimiento.

Lo hacen porque la preparación recibida, unida a unos sólidos valores personales, convierte la ayuda al prójimo en una respuesta casi instintiva. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Alicante.

Jesús Lombardo actuó como lo haría cualquier profesional consciente de que una intervención inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Y lo hizo con la serenidad, la preparación y la eficacia que exige una situación tan crítica como un ahogamiento.

Desde Tribuna Benemérita queremos expresar nuestra más sincera enhorabuena al caballero legionario Jesús Lombardo por una actuación que honra no solo a La Legión, sino al conjunto de las Fuerzas Armadas españolas.

Su intervención recuerda que el verdadero servicio a España no finaliza cuando concluye la jornada laboral ni cuando comienzan las vacaciones. Continúa allí donde alguien necesita ayuda. Y en esta ocasión, gracias a su preparación, a su rapidez y a su compromiso con la vida de los demás, un menor pudo volver a respirar.

No hay mayor recompensa para quien ha jurado servir que saber que una vida continúa porque decidió actuar cuando otros aún trataban de comprender lo que estaba sucediendo.

Historias como esta explican por qué la sociedad continúa depositando su confianza en quienes han elegido dedicar su vida al servicio público.

Porque el uniforme puede quedar temporalmente colgado en una taquilla. Pero la vocación de servir jamás se toma vacaciones.