
En la luminosa mañana del 26 de mayo de 2025, el Patio de Armas de la Academia de Cabos y Guardias de la Guardia Civil en Baeza (Jaén) se convirtió en un escenario de profundo simbolismo y emoción.
Los integrantes de la LXVIII Promoción de Guardias Civiles, reunidos para conmemorar su 50 aniversario desde su salida de la Academia, renovaron su juramento o promesa de fidelidad a la Bandera de España en un acto cargado de solemnidad, memoria y compromiso.
Presidido por el Excmo. Sr. Don Antonio José Rodríguez-Medel Nieto, General de División Jefe de la Jefatura de Enseñanza, este evento no solo reafirmó el vínculo inquebrantable de estos guardias con su país, sino que también rindió homenaje a los valores que han guiado sus vidas: honor, sacrificio y servicio.
Un Acto Impregnado de Tradición
El acto comenzó con la entrada de la Agrupación de Honores, un despliegue impecable de escuadras, compañías y batallones que, al son de cornetines y tambores, ocuparon sus posiciones en el Patio de Armas. La precisión militar, acompañada por la banda de música y la escuadra de gastadores, marcó el tono de un evento que fusiona la disciplina con el sentimiento patrio. La voz del relator dio la bienvenida a los asistentes, recordando la trascendencia del momento: “La Academia de Cabos y Guardias de la Guardia Civil les da la bienvenida. Van a dar comienzo los actos de renovación del juramento o promesa de fidelidad a la Bandera de España de los integrantes de la 68ª Promoción”.
El punto álgido llegó con la incorporación de la Enseña Nacional, un símbolo que, como destacó el relator, “merece el máximo respeto como emblema de la Patria, transmitido por la historia”. La Bandera, concedida a la Academia en 1983 y renovada en 2023, ha sido testigo del compromiso de más de 11.000 sargentos, 115.000 guardias civiles y 20.000 guardias civiles auxiliares. Su entrada, al son del Himno Nacional, provocó un silencio reverente entre los presentes, quienes se pusieron en pie para rendirle homenaje.
La Renovación del Juramento: Un Compromiso Renovado
El momento central del acto fue la renovación del juramento o promesa de fidelidad a la Bandera. Los componentes de la LXVIII Promoción, con orgullo y emoción, desfilaron en hilera para besar el paño de la Enseña Nacional, sellando nuevamente su compromiso con España. Este gesto, cargado de simbolismo, no solo evocó los ideales que los guiaron hace cinco décadas, sino que también sirvió como un recordatorio de su dedicación al servicio público. El relevo del abanderado, protagonizado por un representante de la promoción, añadió un toque personal a la ceremonia, simbolizando la continuidad de los valores que unen a las generaciones de guardias civiles.
El desfile “de a tres” bajo los pliegues de la Bandera, con el arco formado por el sable del capitán de escolta y la Enseña inclinada, fue un instante de gran emotividad. Cada paso resonaba con el eco de un compromiso que trasciende el tiempo, uniendo pasado, presente y futuro en un solo acto de lealtad.
Homenaje a los Caídos: Un Tributo al Sacrificio
Uno de los momentos más conmovedores fue el homenaje a los guardias civiles que dieron su vida por España. La ofrenda de una corona de laurel, depositada ante el monolito a los caídos, fue acompañada por un poema que encapsuló el espíritu de sacrificio: “Por la Patria morir fue su destino, querer a España, su pasión eterna, servir en este Cuerpo, su vocación y sino”. La interpretación de La Muerte no es el Final y la salva de honor de fusilería resonaron en el patio, mientras las autoridades y asistentes, en un gesto de respeto, se volvieron hacia el monolito. La oración del capellán, pidiendo “la vida que no acaba” para los caídos, cerró este acto con una nota de esperanza y gratitud.
Un Compromiso con el Honor
El acto culminó con la entonación del Himno de la Guardia Civil y la recitación del artículo primero del Decálogo del Guardia Civil: “El honor ha de ser mi principal divisa; debo, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”. Estas palabras, pronunciadas al unísono por la Agrupación, resonaron como un recordatorio de los principios que han guiado a la LXVIII Promoción a lo largo de sus 50 años de servicio.
El desfile final, con las unidades marchando al son de la música y saludando a la Bandera, fue un espectáculo de disciplina y orgullo. El General Rodríguez-Medel, acompañado por el Coronel Director, Don Eugenio Ruiz Trillo, cerró el acto con el descubrimiento de una placa conmemorativa, un símbolo perdurable de esta efeméride. Junto a un representante de la promoción, este gesto marcó el fin de una jornada que quedará grabada en la memoria de todos los presentes.
Un Legado de Servicio y Lealtad
La renovación del juramento de la LXVIII Promoción no fue solo un acto de conmemoración, sino una reafirmación de los valores que sustentan a la Guardia Civil: honor, lealtad y servicio a España.
En el Patio de Armas de Baeza, bajo la mirada de la Bandera, los guardias civiles de esta promoción demostraron que, incluso tras medio siglo, su compromiso permanece inquebrantable. Este acto, lleno de solemnidad y emoción, es un testimonio del legado de una institución que, generación tras generación, sigue siendo pilar de la seguridad y el orgullo de la nación.
“Señoras, señores, muchas gracias por su asistencia y apoyo en este solemne y entrañable acto”. Con estas palabras del relator, el evento concluyó, dejando en el aire un sentimiento de unidad, respeto y admiración por aquellos que, hace 50 años, juraron servir a España y que hoy, con la misma convicción, renovaron su promesa.












































































