La Harka de Varela en el Desembarco de Alhucemas: Una conferencia que revive el centenario de una gesta militar en el Ateneo de Cádiz
Como consecuencia de haberse cumplido, el pasado mes de septiembre, el centenario (1925-2025) del histórico Desembarco de Alhucemas, que condujo hacia la victoria final sobre los rebeldes del Rif en las Campañas de Marruecos, el coronel de la Guardia Civil (R), Jesús Narciso Núñez Calvo, doctor en Historia, académico de número de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares así como delegado en Andalucía de la Asociación Española de Militares Escritores, ha impartido una conferencia sobre la participación en dicho desembarco de la Harka (tropas irregulares indígenas), que mandó entre 1924 y 1926 el bilaureado comandante de Infantería José Enrique Varela Iglesias, quien posteriormente sería ministro del Ejército (1939-1942) y Alto Comisario de España en Marruecos (1945-1951).
En el corazón cultural de Cádiz, donde la historia militar se entreteje con el legado gaditano, el Ateneo Literario, Artístico y Científico abrió ayer sus puertas para acoger una conferencia que no solo conmemoraba el centenario del Desembarco de Alhucemas, sino que iluminaba uno de sus capítulos menos conocidos: el papel decisivo de la Harka mandada por el bilaureado comandante José Enrique Varela Iglesias.
El evento, enmarcado en el Aula de Defensa Almirante Lobo, reunió a un público entregado al rigor histórico y al orgullo patrio, bajo la magistral disertación del coronel retirado de la Guardia Civil y doctor en Historia, Jesús Narciso Núñez Calvo.
El salón del Ateneo, impregnado del eco de siglos de debates ilustrados, se llenó de expectación a las 19:00 horas del 9 de diciembre.
Presentada por Francisco Glicerio Conde Mora y el presidente del Ateneo, José Almenara Barrios, la ponencia titulada “La Harka del Bilaureado Comandante Varela en el Desembarco de Alhucemas en 1925” desgranó con precisión quirúrgica el rol de las tropas irregulares indígenas en aquella operación que, el 8 de septiembre de 1925, marcó el fin de la Guerra del Rif y se erigió como la primera gran acción anfibia conjunto-combinada de la historia militar moderna. Núñez Calvo, académico de número de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares y delegado en Andalucía de la Asociación Española de Militares Escritores, no se limitó a narrar hechos: revivió la estrategia y el sacrificio humano detrás de un desembarco que involucró a más de 18.000 efectivos españoles, apoyados por una flota aeronaval franco-española, y que influyó incluso en planes posteriores como el de Normandía en 1944.
Bajo el mando general de Miguel Primo de Rivera y la ejecución del general José Sanjurjo, la operación en la bahía de Alhucemas rompió la resistencia de Abd el-Krim, el líder rifeño que había humillado a España en Annual cuatro años antes.
Pero el foco de la conferencia recayó en la Harka, esas fuerzas indígenas leales, reclutadas y dirigidas por Varela entre 1924 y 1926. Núñez Calvo destacó cómo estas tropas irregulares, a menudo subestimadas en los relatos oficiales, fueron el ariete táctico en las playas hostiles. Varela, futuro ministro del Ejército durante la Guerra Civil y Alto Comisario en Marruecos, infundió en ellas una disciplina férrea y un espíritu combativo que compensó la superioridad numérica rifeña. “No eran meros auxiliares; eran el puente cultural y el filo de la espada española en un terreno enemigo”, subrayó el ponente, respaldando sus palabras con mapas inéditos, testimonios de veteranos y análisis de archivos del Protectorado.
El uso pionero de la aviación –hidroaviones desde Mar Chica y aeródromos provisionales en Dar Quebdani– y la coordinación naval, con destructores y acorazados bombardeando posiciones, se presentaron como innovaciones que Varela y su Harka explotaron con maestría.
Preguntas incisivas sobre el “silencio oficial” en el centenario –un tema que Núñez Calvo abordó con tacto diplomático, recordando las tensiones actuales con Marruecos– y sobre el legado de Varela en la doctrina militar española enriquecieron el debate.
Almenara Barrios, en su cierre, enfatizó el rol del Ateneo como faro de memoria histórica: “En Cádiz, puerto de tantas campañas, honramos no solo las victorias, sino las lecciones de coraje y unidad”.
Esta conferencia llega en un año cargado de ecos: septiembre vio el aniversario exacto del desembarco, pero eventos como este, impulsados por instituciones civiles, compensan la tibieza gubernamental.
Núñez Calvo, no solo educa, sino que invita a reflexionar sobre cómo aquella gesta forjó la identidad militar española. El Desembarco de Alhucemas nos recuerda que la historia no es un lujo, sino una brújula.
El Ateneo de Cádiz, fiel a su vocación, demuestra una vez más que la cultura gaditana es un antídoto contra el olvido.
Jesús N. Núñez Calvo es coronel (R) de la Guardia Civil, doctor en Historia. Sus investigaciones sobre el Protectorado español en Marruecos han sido publicadas en revistas académicas y libros especializados.











































































