
La Delegación de Valdemoro de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil celebró una jornada marcada por la tradición, la memoria y el compañerismo, en la que la Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares impuso la Corbata de Honor a la bandera de la Delegación.
El Parque Duque de Ahumada de Valdemoro volvió a convertirse este domingo en escenario de una jornada especialmente significativa para quienes mantienen vivo el espíritu de los antiguos alumnos de los Colegios de la Guardia Civil. La Delegación de Valdemoro de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil, conocida familiarmente como Asociación Polilla, celebró sus actos en honor de Nuestra Señora la Virgen del Pilar, coincidiendo con el 162.º aniversario de su patronazgo sobre los Guardias Jóvenes, y con un homenaje inmemorial a las víctimas del terrorismo.
La jornada reunió en torno a la Delegación a antiguos alumnos, familiares, miembros de la Guardia Civil, representantes de asociaciones y personas vinculadas de una u otra manera a la historia de los Colegios de la Guardia Civil y a Valdemoro, localidad que mantiene desde hace 170 años una relación especialmente estrecha con los Guardias Jóvenes.
La vinculación de la Virgen del Pilar con los Guardias Jóvenes se remonta a 1864. El 19 de agosto de aquel año, el capellán castrense Miguel Moreno y Moreno habilitó una capilla en el Colegio bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar. La autorización para celebrar misa llegó en septiembre y, el día 19 de ese mes, se bendijeron la capilla y sus ornamentos, quedando establecido oficialmente el patronazgo sobre la Compañía de Guardias Jóvenes. Años después, aquella devoción se extendería por todo el Cuerpo y contribuiría a la declaración de la Virgen del Pilar como Patrona de la Guardia Civil en 1913.
Una mañana de fe, memoria y homenaje
Los actos comenzaron a las 10:00 horas con la celebración de la Misa de Campaña, oficiada por el Páter del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, David Miguel Gómez en el propio Parque Duque de Ahumada. Un escenario especialmente simbólico en este año en el que se conmemoran los 170 años de la llegada de los Guardias Jóvenes a Valdemoro.
Precisamente el pasado mes de marzo, la Delegación ya había conmemorado esta efeméride en el mismo parque, recordando aquel 26 de marzo de 1856, cuando 82 Guardias Jóvenes abandonaron el convento de los Pantoja, en Pinto, para instalarse en la antigua fábrica de los Lonjistas de Valdemoro, espacio que desde entonces quedaría ligado a la historia de los "Polillas" y que sería conocido como El Corralillo.
La celebración religiosa dio paso a uno de los momentos centrales de la jornada: el homenaje a los caídos y a las víctimas del terrorismo con la lectura y nombramiento de los 244 guardias civiles y 19 familiares, cuyas vidas quedaron marcadas por la violencia terrorista, seguida con una ofrenda de flores, permitiendo que todos los asistentes a la lectura de cada uno de los nombres de los agentes asesinados pudiesen portar una flor y componer un mosaico floral.
El acto volvió así a poner rostro y nombre a quienes fueron víctimas de una violencia que dejó una profunda huella en la Guardia Civil y en numerosas familias. El recuerdo no quedó reducido a una referencia histórica, sino que se materializó en un homenaje solemne, destinado a preservar su memoria y a transmitirla a las nuevas generaciones.
Valdemoro cuenta, además, con un espacio especialmente vinculado a esta memoria. Frente al Colegio de Guardias Jóvenes se encuentra el monumento dedicado a las víctimas del terrorismo, cedido a la ciudad por la propia Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil.
La Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares impone la Corbata de Honor
Finalizada la Misa y el homenaje a los caídos, la jornada incorporó un momento especialmente significativo para la Delegación de Valdemoro.
La Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares de España (HGCAE) procedió a la imposición de la Corbata de Honor a la bandera de la Delegación de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil.
La imposición de una corbata a una bandera constituye un reconocimiento colectivo. No distingue únicamente a quienes integran en ese momento una organización, sino que queda vinculada a la propia enseña y, por tanto, a la historia, los valores y las personas que han formado parte de ella.
En este caso, el gesto adquirió una especial carga simbólica por la estrecha relación existente entre ambas instituciones y por los valores compartidos de servicio, compañerismo, tradición, memoria y defensa de la historia de la Guardia Civil.
La ceremonia sirvió también para reforzar los lazos entre quienes un día fueron Guardias Jóvenes y quienes pertenecieron a aquella generación de Guardias Civiles Auxiliares que prestaron servicio en el Cuerpo.
170 años de una historia compartida
La elección del Parque Duque de Ahumada como escenario de estos actos no es casual. En 2026 se cumplen 170 años desde que los primeros Guardias Jóvenes llegaron a Valdemoro. Desde entonces, la localidad y el Colegio quedaron unidos por una relación que ha sobrevivido al paso de las generaciones.
La propia Delegación ha definido a Valdemoro como algo más que el lugar donde muchos jóvenes recibieron su formación: una ciudad de adopción para quienes pasaron por sus aulas y patios durante los años de juventud.
Esa relación sigue presente en la vida social de la localidad. En abril de este mismo año, representantes de la Asociación participaron también en el acto de inauguración e izado de la bandera municipal de Valdemoro, poniendo nuevamente de manifiesto el vínculo existente entre los "Polillas", el Colegio de Guardias Jóvenes y la ciudad.
La jornada continuó con el encuentro de hermandad
Tras los actos de la mañana, la celebración continuó con un cóctel de bienvenida y comida de gala en los salones Nizza de Valdemoro. Así a las 13:30 horas tuvo lugar la recepción y cóctel de bienvenida.
La jornada incluyó posteriormente la entrega de menciones honoríficas y premios, antes de dar paso a la comida de hermandad.
Más allá de su carácter institucional, esta segunda parte de la jornada permitió recuperar uno de los elementos que históricamente han definido a la Asociación: el encuentro entre antiguos alumnos, familiares y amigos alrededor de una misma historia.
Una tradición que permanece
La Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil nació precisamente con una profunda vocación de hermandad y mantiene estatutariamente su vinculación con la Virgen del Pilar.
La celebración de Valdemoro vuelve a demostrar que determinadas tradiciones no sobreviven simplemente porque se repitan cada año. Permanecen porque detrás de ellas existe una historia compartida y porque hay personas dispuestas a conservarla.
La Virgen del Pilar, los Guardias Jóvenes, el recuerdo de los compañeros fallecidos, las víctimas del terrorismo, la bandera y la amistad entre antiguos alumnos forman parte de una misma memoria.
Una memoria que en Valdemoro tiene además un escenario concreto: aquel Corralillo al que llegaron los primeros Guardias Jóvenes en 1856 y que, 170 años después, continúa formando parte de la identidad de quienes pasaron por sus aulas.
La jornada organizada por la Delegación de Valdemoro de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil volvió así a unir fe, historia, memoria y compañerismo. Y lo hizo bajo la protección de una advocación que lleva 162 años estrechamente ligada a los Guardias Jóvenes y que, desde 1913, acompaña como Patrona a toda la Guardia Civil.
La Corbata de Honor impuesta por la Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares a la bandera de la Delegación quedará, desde este domingo, como un nuevo testimonio material de esa historia compartida: una historia que comenzó hace generaciones y que quienes hoy se reúnen en Valdemoro continúan transmitiendo con orgullo y respeto.







































































