
La Guardia Civil ha entregado en los últimos días un informe preliminar al juzgado de San Sebastián que investiga el envío irregular de 5.500 toneladas de lixiviados desde las instalaciones del Consorcio de Residuos de Guipúzcoa en Zubieta hasta la planta de Ecofert Sansoain en la localidad navarra de Artajona.
No es el dictamen definitivo que se le ha encargado al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de este cuerpo, que ejerce de Policía judicial, pero sí se constata ya que la balsa de residuos líquidos de esa empresa tenía componentes “muy tóxicos”.
Un juzgado de San Sebastián analiza una denuncia de la Fiscalía formulada el pasado otoño en relación a los envíos desde la planta de Zubieta, conocida como CMG-1 y que tiene una planta de tratamiento mecánico-biológico y una incineradora. Se analiza, por un lado, un posible delito ambiental y, por otro, si se falsificaron los códigos de envío de esos lixiviados para hacerlos pasar por lodos, ya que Ecofert Sansoain no tiene autorización para gestionar esos materiales. Hay varias personas denunciadas, entre ellas el presidente de GHK y diputado foral de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio
La Guardia Civil tiene constancia de que Ecofert Sansoain tenía 78 proveedores. Cuatro de ellos le enviaban “residuos líquidos” y no lodos, según figura en el documento del Seprona, rubricado por un agente con el rango de capitán. Esta empresa gestionaba lodos para compostaje y fertilizantes. Es conocido también que alrededor de 14.000 toneladas llegaron desde Tudela, en concreto desde la compañía Oleofat. Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha propuesto ya una sanción de 30.000 euros por estos hechos, aunque los portavoces de esta empresa insisten en que sí enviaron lodos, aunque de componente muy líquido.
Esos lixiviados de cuatro orígenes se volcaban en una misma balsa y “sin separación de ningún tipo”, señala el informe. Los muestreos realizados confirman evidencias de “toxicidad”. La Guardia Civil menciona especialmente el grave riesgo para “organismos acuáticos”. Ya es conocido que Ecofert Sansoain llenó en exceso esa balsa y que hubo momentos en que se sobró, con la consiguiente afección para zonas cercanas. El juzgado preguntó expresamente a la Policía que analizara también el “lecho” de la balsa de residuos. El Seprona entiende que “es más que presumible” que allí haya “metales pesados” por la decantación de los líquidos contaminados.
Sin embargo, a falta de más investigaciones, la Guardia Civil sostiene en este momento que no es posible “determinar ni el origen ni la trazabilidad” de la contaminación. Es decir, Ecofert Sansoain mezcló lixiviados de cuatro fuentes y no será factible saber cuál de esas entradas traía los componentes “ecotóxicos”. No obstante, Oleofat asegura que su actividad no genera metales pesados y la Guardia Civil ya los encontró en la regata Arkaitzerreka próxima a las instalaciones del GMG-1- La Agencia Vasca del Agua (URA) ha impuesto sanciones a GHK por vertidos a las aguas cercanas en los últimos años. Este periódico desconoce la identidad de los otros dos proveedores de lixiviados a Artajona.
El informe del SEPRONA, en concreto de su unidad central Ucoma, está fechado a 3 de mayo y se ha incorporado ya al sumario abierto en Donostia. Se ha elaborado con requerimientos de información realizados el 12 de abril a GHK y Ecofert Sansoain y el 19 de abril al Gobierno de Navarra. También se analiza el papel de la compañía de Bilbao Sader, donde GHK envió también lixiviados. De hecho, Sader está personada en la causa judicial y ha accedido a toda la documentación de este caso.










































































