El 26 de julio de 1917 es nombrado director general de la Guardia Civil, con el empleo de teniente general, Salvador Arizón y Sánchez Fano.
Durante su mandato se produjeron dos sucesos de importancia nacional, como fueron la famosa Huelga General de 12 de agosto de 1917 y la epidemia de la gripe de 1918, que asoló los pueblos españoles, y donde los puestos de la Guardia Civil de algunas Comandancias escribieron páginas de ese heroísmo callado sin sensacionalismos ni ostentación, tan arraigado en el Cuerpo. Además de luchar contra la epidemia, algunos puestos tuvieron que dedicarse a dar sepultura a los fallecidos, al no haber nadie que se atreviera a hacerlo.
Entre las regulaciones más destacables de su mandato se encuentran la reglamentación de ascensos para las Clases de Tropa, ordenando para ello la constitución de un tribunal único en la Dirección General, y una ley de ascensos para oficiales procedentes de las clases de tropa, adjudicándose las vacantes de manera proporcional entre las armas de Infantería y Caballería y entrando en turno con los procedentes de la Academia Especial del Cuerpo, cuando los hubiere, pues, aunque se había creado en 1907, su puesta en marcha tuvo lugar 20 años después.
Retrato del teniente general Salvador Arizón y Sánchez Fano (02/07/1853-01/03/1921










































































