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Tractocamiones, autobuses, remolques o vehículos de autoridades…No hay nada que frene a las conductoras de la Guardia Civil, mujeres que aceleran la Institución en su camino hacia la igualdad.

Por Laliana Castellanos

Son miembros de la especialidad más antigua de la Institución, la Automoción, que aunque se creó en 1922, de sobra sabemos que hasta “unos añitos más tarde” no pudieron subirse a la rueda de este Servicio de Material Móvil que celebra su 100 Aniversario. Para ellas ya no existe el punto muerto y conducen los ligeros y pesados con la misma maestría como lo hace cualquiera de sus compañeros. Aman la carretera y se convierten en una pieza auxiliar que beneficia, suma y aporta al resto de miembros de la Guardia Civil. Inspeccionan técnicamente los vehículos y remolques oficiales que utilizamos, nos desplazan en auto y microbuses cuando el servicio lo requiere, nos auxilian y retiran los vehículos cuando se averían en la carretera, desplazan a los mandos y autoridades y mantienen preventivamente el material automóvil asignado o conocen y aplican los programas informáticos de gestión de la flota. Casi todas pertenecieron al Ejército pero decidieron aparcarse en la Guardia Civil ampliando su trayectoria profesional. Querían seguir haciendo lo que más les gustaba: Los motores y conducir.

Mujeres con todos o casi todos los carnets, habilitadas para pilotar coches, coches con remolques, camiones, camiones con remolque o autobuses de hasta nueve y más personas, vehículos con Masas Máxima Autorizada (MMA) superiores a 3.500 kg o que podían transportar cisternas con gases, líquidos inflamables, materias tóxicas, corrosivas u objetos peligrosos diversos. Esta habilitación - materias peligrosas (ADR) - que se obtiene con un curso específico, lo tenía Rosa Córdoba, la guardia civil en activo más antigua de la especialidad, compañera de la guardia civil María Ahydee Rey, fallecida muy joven y a la que se recuerda con cariño. El 20 de noviembre de 2004, Rosa salió publicada en el BOGC como aprobada en la especialidad. Desde la Comandancia de Huesca hasta Benasque, parando en cualquier lugar del Pirineo oscense, conducía el camión cisterna repostando a los helicópteros. De norte a sur, de este a oeste, como el resto de sus compañeras condujo a los jefes, compañeros, o incluso presos, como al asesino del alcalde de Fago, en este viaje sacrificado, con amplios horarios y total disponibilidad que supone trabajar en la especialidad de Automoción.

“Coge el volquete”

La primera que pisó los garajes de la Sección de Transporte del SMM es la brigada Cristina Román, una de las 10 primeras mujeres españolas con todos los carnets habilitados y que actualmente es la Jefa del Departamento, donde existen 4 mecánicas y 30 conductoras (SMM). Cuando llegó, tuvieron que habilitar el cuarto donde dormían los suboficiales para convertirlo en vestuario femenino, pues ni W.C. tenían las mujeres. Ella, como todos los demás compañeros, hacía servicios de 24 horas. La primera frase que recuerda es: “Coge el volquete y traslada la chatarra”. El volquete es un IVECO-Pegaso ML150E/23, de 7135 kg de Tara y MMA 15000 kg. Su experiencia en el Ejército la había llevado a conducir aljibes, con el peligro que entraña la estiba de una carga en movimiento. Ahora desde su oficina como jefa de la Plana de la Sección de Transporte, presta apoyo logístico a las unidades del Cuerpo en el transporte de material y personal y dirige el mantenimiento de sus más de 19.000 vehículos, priorizando el apoyo a las unidades que prestan servicio de atención al ciudadano. En esta misma Sección trabaja la guardia civil Ana María Flórez, conductora de ligeros y pesados que tiene a sus espaldas miles

de kilómetros con todo tipo de vehículos, ha realizado algún servicio de grúa, vehículo con plataforma deslizante con una carga máxima de entre 1000 y 7000 kg. Unas veces de uniforme y otras de paisano, por aquello de la discreción, transporta a las autoridades y visitas protocolarias en los vehículos adecuados, o maneja las herramientas informáticas relacionadas con sus competencias. En este mismo SMM, disfrutando de los viajes y la conducción, estuvo también Mónica Cartón, una guardia civil que para conciliar tuvo que solicitar otro puesto de trabajo y actualmente está en Baldákano (Bilbao).

La cabo 1º Mónica Pavón, discreta y responsable, se presentó al curso en 2008, obtuvo el carnet de los vehículos pesados C y D, requisito imprescindible para obtener la especialidad y ejercer su actividad como conductora en el SMM, en el cual lleva destinada desde el año 2010. Actualmente ejerce como conductora del director gerente de la Fundación Guardia Civil, trabajo que le gusta y le enorgullece.

¡Nos vamos de cunda!

Le dijeron a Elena Domínguez una mañana. Esa expresión se utiliza cuando se traslada al grupo de penitenciarios de una cárcel a otra. Y aquel día, la cunda, con 28 presos de primer y segundo grado, iba completa. Una ola de calor asfixiante en la carretera terminó asfixiando el autobús ¡Hubo que bajarlos a todos! En aquella ocasión sólo existió ese inconveniente, pero no siempre es así. Otro día, el sargento le advirtió que ese preso era de primer grado y ella no le preguntó por qué. Nunca lo hacía. Se limitó a meterlo solo en una celda. Después comprobó en primera persona la razón, cuando notó unas manos fuertes estrechándole el cuello. Sus compañeros estaban a unos pasos llevando al resto de presos, cuando escucharon sus gritos. Ella le arreó una patada en sus partes mientras un compañero le cogió por la espalda. Era un violador con tuberculosis que el día anterior había agredido a una funcionaria. Y también recuerda cuando otro preso se cayó al suelo con un ataque de epilepsia y se quedó encajonado en el estrecho pasillo del autobús. Pudieron salvarle la vida e impedir que se tragara la lengua. Además de celulares, nuestra Elena conducía los camiones de 18 toneladas de caudales. Hablamos en pasado pues, como muchas de ellas, cuando quiso tener hijos le resultó imposible compaginar la libre disposición con la organización familiar, y como casi todas, metió “la directa” rumbo a la familia y ahora está en el Puesto de Tomiño (Pontevedra). Era la única mujer destinada en la Sección de Transporte de Valdemoro y sus compañeros siempre la trataron como una más. Recuerda que en los sucesos de Cataluña, no pudo entrar con el camión del Banco de España, pues llevaba uniforme. Estos furgones blancos, totalmente controlados, cerrados y precintados, donde no se pueden bajar los cristales, se podían convertir en el blanco de los exaltados porque lo conducía una guardia civil, que lo único que quiere es protegerlos.

Otra conductora de presos es Ana Laura Tejero, que también llevaba a jefes y comandantes de su Comandancia. Destinada entonces en Tarragona, tuvo que recoger de la cárcel a dos hombres para llevarlos al juzgado de Reus. Uno de ellos era ruso, pero como pudo comprobar, era un ruso muy especial. Las calles alrededor de la prisión estaban cortadas por los mossos. Nadie les informó que se trataba de un capo de la mafia que ya intentó escaparse por la lavandería. Un preso muy peligroso y con grandes recursos. Cuando lo trasladaron de nuevo a la penitenciaria, lo hicieron ya protegidos con un helicóptero. En otra ocasión tuvo que introducir en la nave de inspección un tráiler de gran tonelaje marcado con droga y repleto de chatarra. La puerta del cuartel era tan pequeña que parecía encogerse. Una, dos, hasta no se sabe cuántas maniobras tuvo que hacer para “enhebrar” esa pesada aguja. Lo hizo con tal destreza, que los vecinos arrancaron en aplausos desde sus balcones, a pesar de que eran las 12 de la noche. Y consiguió la hazaña.

También tenemos a Raquel Montañés en Casa Real desde hace 20 años. Al principio ejercía como conductora aunque no tenía la especialidad. Lo que siempre tuvo, fue ese espíritu benefactor que la empujó a ser la primera mujer conductora de ambulancias del voluntariado de Protección Civil Villa de Madrid, para luego entrar en el Ejército pilotando carros de combate y blindados, en una carrera imparable donde las mujeres parece que tienen la obligación de demostrar continuamente que valemos para lo que hacemos, como pasa en cualquier ámbito y circunstancia. Pero en el año 2007 salió el curso de Automovilismos con vacantes restringidas para Casa Real y se lanzó sin frenos hacia su plaza. Destinada en la Unidad Especial Seguridad, es una de las pocas mujeres que viaja sin parar, en un destino nada monótono donde las ciudades son los hogares provisionales donde descansar cada noche.

No están todas las que son, nuestras protagonistas son sólo un ejemplo de las 22 mujeres (1 Brigada, 2 Cabos 1º y 19 guardias civiles) habilitadas en la especialidad. Mujeres que trabajan como ellos y que demuestran a la sociedad que las barreras se las pone uno mismo a la hora de conseguir sus propias metas

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"