
Siete de ellas, empleadas del hogar, abusaban de la confianza de sus propietarios, sustraían diferentes joyas de la vivienda en la que trabajaban y las vendían en empresas dedicadas a la compra-venta de metales preciosos, firmando un documento indicando ser las legítimas propietarias de las mismas.
Los tres restantes, empleados en empresas de mudanzas, aprovechaban los traslados de las cajas para sustraer también diferentes joyas para ser vendidas posteriormente en las empresas expuestas anteriormente.
Finalmente, los agentes han conseguido recuperar 90 piezas de joyería con un peso total de 414 gramos de oro de 18 Kilates".












































































