
La Guardia Civil ha dado un paso más en su incansable lucha contra el narcotráfico al frustrar, en la madrugada de este domingo, tres intentos de introducir petacas de gasolina en la costa gaditana, combustible destinado a las narcolanchas que operan en el Estrecho.
Las operaciones, desplegadas en Chipiona, Conil y Barbate, han permitido incautar 175 garrafas, identificar a dos sospechosos y demostrar, una vez más, la eficacia del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) y de los agentes de la Guardia Civil sobre el terreno en la lucha contra las mafias del narcotráfico.
El primer golpe se asestó en Chipiona, donde los radares del SIVE detectaron una semirrígida de 14 metros de eslora, equipada con cuatro potentes motores Yamaha de 300 CV cada uno, cargada hasta los topes de petacas de gasolina. La embarcación, avistada a pocas millas de la costa, fue interceptada por la patrullera Río Iro del Servicio Marítimo Provincial (SMP). Acorralados, los contrabandistas huyeron a tierra, abandonando la lancha con 160 garrafas de 25 litros, un botín que habría alimentado múltiples travesías de narcolanchas hacia Marruecos. “Es un éxito que corta de raíz la logística del narco”, celebró un portavoz de la Comandancia de Cádiz.
Horas después, en Conil, una patrulla de Seguridad Ciudadana dio con otro alijo en la playa del Frailecillo, junto al cabo de Roche, un punto habitual para el contrabando. Allí, los agentes sorprendieron a dos individuos ocultando 15 garrafas de gasolina entre la vegetación. Ambos fueron identificados, y la Guardia Civil ya ha anunciado que se instruirán diligencias para investigar su posible vinculación con redes delictivas.
El tercer intento frustrado tuvo lugar en Barbate, en la playa del Botero, donde el SIVE volvió a detectar una embarcación sospechosa, esta vez de 5 metros de eslora. La rápida respuesta de la patrulla de Seguridad Ciudadana, apoyada por la Policía Local, obligó a los contrabandistas a abortar su plan. Aunque lograron trasladar la lancha por tierra hasta una finca cercana, los agentes localizaron su rastro, y las investigaciones siguen abiertas para dar con los responsables.
Estas actuaciones llegan apenas tres días después de que la Audiencia de Cádiz declarara delictivo el petaqueo, un fallo que eleva las penas por transporte ilícito de combustible a entre tres y ocho años de prisión. En 2024, la Guardia Civil incautó más de 50.000 litros de gasolina en la provincia, y este nuevo golpe, con 4.375 litros interceptados en una sola noche (calculando 25 litros por garrafa), refuerza su estrategia para asfixiar la logística del narcotráfico. El SIVE, con su tecnología de radar y cámaras térmicas, ha sido clave, permitiendo detectar embarcaciones a millas de distancia incluso en la oscuridad.
El Campo de Gibraltar sigue siendo un epicentro de esta guerra silenciosa. Lugares como la playa del Frailecillo o el cabo de Roche, en Conil, y la playa del Botero, en Barbate, son puntos calientes donde los petaqueros intentan burlar a las patrullas. Sin embargo, la coordinación entre el SIVE, el Servicio Marítimo, las unidades terrestres y, en este caso, la Policía Local de Barbate, demuestra la eficacia de la Guardia Civil en esta lucha para acabar con el narcotráfico.











































































