
La Guardia Civil puso fin ayer sábado a una intensa búsqueda de 15 días con el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre de 53 años, vecino de Arquillinos, en las aguas del embalse de Almendra, en Zamora.
El operativo, calificado como de alto riesgo desde su inicio, culminó sobre las 10:30 horas cuando una embarcación del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) localizó el cadáver, cerrando un capítulo de angustia para la familia.
Este desenlace, aunque trágico, subraya el compromiso y la profesionalidad de la Guardia Civil en una de las operaciones de búsqueda más amplias desplegadas en la provincia zamorana en los últimos años.
La búsqueda comenzó el 29 de marzo, cuando un familiar denunció la desaparición del hombre, visto por última vez dos días antes en Arquillinos, una pequeña localidad de la comarca de Tierra del Pan. La Guardia Civil, activó de inmediato un dispositivo especial tras considerar el caso de alto riesgo.
La primera pista llegó el 30 de marzo, cuando un helicóptero de la Unidad Aérea de León localizó el vehículo del desaparecido, un Opel Astra negro, estacionado cerca de la presa de Almendra, en el límite entre Zamora y Salamanca. Desde ese momento, el embalse, uno de los más profundos de España con hasta 175 metros, se convirtió en el epicentro de la búsqueda.
Coordinado por capitán Jefe de la Compañía de la Guardia Civil de Zamora, el dispositivo movilizó un arsenal de recursos humanos y técnicos de la Guardia Civil, demostrando la capacidad de respuesta del cuerpo ante situaciones críticas. Patrullas de Seguridad Ciudadana de las Compañías Territoriales de Zamora y Benavente y de la Comandancia de Salamanca recorrieron el terreno, mientras la Unidad Orgánica de Policía Judicial analizaba cada indicio y la Central Operativa de Servicios, coordinaba cada día el operativo. Helicópteros de León y Asturias se unieron al operativo, complementados por el Equipo PEGASO, que desplegó drones para inspeccionar áreas de difícil acceso.
El Grupo Cinológico de Castilla y León aportó perros entrenados para rastrear grandes áreas, y el Servicio Cinológico Central sumó canes especializados en la detección de cadáveres sumergidos, esenciales para las labores acuáticas. Los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) de Valladolid y Cuenca, junto a la Unidad de Actividades Subacuáticas (UAS) de Valdemoro, Madrid, emplearon un robot submarino para explorar las profundidades del embalse, donde la turbidez y la profundidad complicaban la visibilidad. La Unidad de Seguridad Ciudadana de Comandancia (USECIC) y las Oficinas Móviles de Atención al Ciudadano (OMAC) de Zamora y Salamanca, reconvertidas en Puestos de Mando Avanzado, aseguraron una coordinación impecable.
También colaboraron los primeros días del dispositivo, servicios de Cruz Roja, unidades y agrupaciones de voluntarios de Protección Civil, bomberos de Zamora y Salamanca y Agentes Medioambientales.
La operación no estuvo exenta de desafíos, ya que el embalse de Almendra es un entorno hostil, con zonas casi inaccesibles y condiciones que cambian día a día, a pesar de lo cual, los efectivos trabajaron sin descanso, relevándose durante dos semanas para cubrir cada metro del perímetro y las aguas circundantes.
El hallazgo del cuerpo, a pocos metros de donde se encontró el vehículo, se produjo cuando una lancha del SEPRONA navegaba por la margen zamorana del embalse. Inmediatamente, se activó la comisión judicial, que ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense de Zamora para realizar la autopsia, y determinar las causas del fallecimiento.











































































