
La Guardia Civil ha iniciado esta mañana un operativo de realojo para devolver a sus hogares a cerca de 800 personas evacuadas de las localidades de Molezuelas de la Carballeda, Uña de Quintana, Cubo de Benavente y Congosta, en la comarca de Benavente, Zamora.
Este operativo marca un paso hacia la normalidad tras el voraz incendio forestal que, desde el domingo 10 de agosto, ha arrasado más de 3.500 hectáreas en la provincia y que, aunque perimetrado, sigue activo en nivel 2 de gravedad (IGR 2).
El incendio, declarado a las 14:25 horas del domingo en Uña de Quintana, obligó a las autoridades a evacuar de forma preventiva a los habitantes de estas cuatro localidades debido al rápido avance de las llamas, impulsadas por vientos cambiantes y altas temperaturas. Los vecinos fueron trasladados temporalmente a Camarzana de Tera, donde recibieron asistencia en el pabellón municipal, con el apoyo de once voluntarios de Protección Civil de Benavente, cuatro vehículos y material de emergencia.
Un regreso marcado por la incertidumbre y la esperanzaCon el fuego perimetrado y las condiciones meteorológicas nocturnas favoreciendo la contención, la Guardia Civil ha coordinado el regreso de los evacuados, un proceso que ha despertado emociones encontradas. Según testimonios recogidos, los vecinos han regresado a sus hogares en silencio, con una mezcla de alivio por volver a sus viviendas y tristeza por los daños causados por el incendio. “Volvemos con alegría, pero también con miedo. El fuego sigue ahí, y no sabemos qué encontraremos en casa”, expresó un vecino de Cubo de Benavente.
El operativo de realojo ha sido meticuloso, con agentes de la Guardia Civil escoltando a los vecinos para garantizar su seguridad. A pesar de los avances en la contención del incendio, las autoridades han advertido que la situación sigue siendo delicada, con un amplio dispositivo de vigilancia en la zona, que incluye medios aéreos y terrestres para prevenir reactivaciones. Actualmente, solo la carretera ZA-P-2554 permanece cortada, mientras dos helicópteros continúan refrescando el terreno ante la previsión de temperaturas más altas en las próximas horas.
Un incendio de origen intencionado y graves daños materialesEl delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, Fernando Prada, ha señalado que el incendio, que ha consumido principalmente matorral, robledal y terrenos agrícolas, parece haber sido intencionado. Las autoridades han hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para identificar a los responsables, recordando que en casos similares, como el incendio de Sejas de Aliste del pasado año, ya se han imputado a personas.
Los daños materiales han sido significativos. En Cubo de Benavente, dos viviendas, una nave de ferretería y varias construcciones rurales han resultado afectadas. Sin embargo, gracias a la rápida intervención de los bomberos, se evitó que las llamas alcanzaran el casco urbano. Víctor López, presidente en funciones de la Diputación, ha destacado la labor ejemplar de los efectivos y ha reiterado el compromiso de las instituciones para apoyar la recuperación de las zonas afectadas.
Un despliegue masivo para combatir las llamasDesde el inicio del incendio, se desplegó un operativo de gran envergadura, con más de 160 efectivos, incluyendo 82 soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME), diez medios aéreos, doce cuadrillas terrestres, dos BRIF del Gobierno y aviones anfibios. La coordinación entre los servicios de emergencia, que incluyó a 11 agentes medioambientales, tres cuadrillas terrestres, cinco autobombas, cuatro bulldozers y cuatro cuadrillas helitransportadas, fue clave para contener el avance del fuego, que alcanzó el nivel 2 de gravedad debido a su amenaza a poblaciones e infraestructuras.
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ha expresado su agradecimiento a todos los efectivos, voluntarios, alcaldes y vecinos por su respuesta ejemplar, asegurando que se trabajará en la recuperación de las áreas afectadas.
Un precedente de lucha contra el fuego en la regiónEste incendio se suma a otros episodios recientes en Zamora, como el controlado en Olleros de Tera y un pequeño fuego de monte bajo en Uña de Quintana, extinguido por los bomberos de Rionegro. La provincia, castigada por las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación, sigue en alerta ante el riesgo de nuevos incendios.
Mientras los vecinos de Molezuelas de la Carballeda, Uña de Quintana, Cubo de Benavente y Congosta retoman sus vidas, la incertidumbre persiste. La Guardia Civil y los servicios de extinción mantienen la vigilancia, y la comunidad espera que las investigaciones arrojen luz sobre el origen del fuego para evitar que tragedias como esta se repitan












































































