icono FACEBBOK icono TWITTER icono TWITTER icono YOUTUBE icono CARTAS AL DIRECTOR icono_INSTAGRAM.jpg icono DIRECCION icono DIRECCION

cabeceratribunabenemerita

17881060023190

Los agentes del Servicio Marítimo actuaron ante un episodio de tensión registrado en las Murallas Reales, trasladando a ocho individuos a dependencias de la Policía Nacional

Lo que estaba concebido como una jornada de apoyo y solidaridad con los ciudadanos de Ceuta terminó viviendo un episodio de tensión que hizo necesaria, una vez más, la intervención de la Guardia Civil.

El incidente se produjo el domingo 30 de agosto, durante el recorrido por el litoral ceutí de la denominada «Armada de la Solidaridad», una iniciativa ciudadana que reunió a decenas de embarcaciones procedentes de distintos puntos de la Península bajo el lema «Todos somos Ceuta, España responde unida». La convocatoria había llevado hasta la ciudad autónoma a alrededor de medio centenar de barcos, con unos 120 participantes, aunque la organización había previsto capacidad para hasta 60 embarcaciones.

Las embarcaciones navegaron frente a la costa ceutí portando banderas de España, mientras numerosos ciudadanos se concentraban en distintos puntos del litoral para mostrar su respaldo a la iniciativa.

Fue durante el paso de parte de la flotilla por el entorno de las Murallas Reales, concretamente en el foso, cuando se produjo el incidente.

Según las informaciones difundidas tras lo ocurrido, ocho ciudadanos de origen marroquí se encontraban en la zona y comenzaron a ondear banderas de Marruecos y a lanzar piedras hacia las embarcaciones que participaban en la concentración. Algunos testigos señalaron que los individuos se encontraban en la parte baja de las murallas.

Ante la situación generada, fueron movilizados efectivos del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que acudieron hasta el lugar para intervenir.

Los agentes procedieron a trasladar a ocho individuos en una embarcación hasta las dependencias de la Policía Nacional, donde fueron identificados y registrados.

La actuación de la Guardia Civil permitió de esta manera restablecer el control de la situación y evitar que el episodio de tensión pudiera derivar en un enfrentamiento de mayores dimensiones.

La denominada «Armada de la Solidaridad» había nacido con un objetivo muy diferente al episodio registrado en las Murallas Reales.

La iniciativa pretendía trasladar a los ciudadanos de Ceuta un mensaje de apoyo después de la grave crisis migratoria desencadenada a finales de julio. Las embarcaciones llegaron desde diferentes puertos españoles y durante el fin de semana desarrollaron distintas actividades en la ciudad.

El domingo, la navegación por el litoral pretendía convertir el mar en un punto de encuentro y mostrar públicamente el respaldo de ciudadanos llegados desde otros puntos de España. La escena de las embarcaciones navegando con banderas españolas fue recibida por numerosos ceutíes, que salieron a distintos puntos de la costa para expresar su agradecimiento. Pero, durante unos minutos, la jornada quedó marcada por un episodio que volvió a poner de manifiesto la tensión existente en la ciudad autónoma desde los acontecimientos de finales de julio.

En situaciones como esta, la intervención policial adquiere una importancia que va mucho más allá de identificar a unas personas. La presencia de la Guardia Civil permitió que un incidente potencialmente grave fuese gestionado por profesionales preparados para ello, evitando que los ciudadanos tuviesen que enfrentarse directamente a quienes estaban protagonizando actos incívicos y violentos.

Los agentes del Servicio Marítimo actuaron precisamente en ese escenario. Sin protagonismos, pero con decisión. Acudieron al punto donde se estaba produciendo el incidente, intervinieron, trasladaron a los implicados y pusieron la situación a disposición de los responsables policiales competentes. El objetivo fundamental: que un episodio puntual no terminara convirtiéndose en un enfrentamiento. Y esa es también una de las funciones menos visibles, pero más importantes, de la Guardia Civil.

Lo ocurrido durante la «Armada de la Solidaridad» se produjo en un contexto especialmente delicado. Desde la entrada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos registrada los días 30 y 31 de julio, la ciudad autónoma atraviesa una situación de elevada tensión social y política. Las movilizaciones ciudadanas y los dispositivos extraordinarios de seguridad se han sucedido durante las últimas semanas.

Precisamente el 30 de agosto, coincidiendo con el primer mes de aquellos acontecimientos, Ceuta volvió a vivir movilizaciones ciudadanas y la navegación de la flotilla solidaria. En ese contexto, cualquier incidente puede convertirse rápidamente en un elemento de confrontación. Por eso resulta especialmente relevante que la respuesta de los agentes se produzca desde la profesionalidad, la proporcionalidad y el control de la situación.

La imagen de la Guardia Civil actuando en el foso de las Murallas Reales recuerda una realidad que no siempre ocupa titulares. Mientras unos ciudadanos participaban en una iniciativa de solidaridad y otros expresaban su rechazo, los guardias civiles estaban allí para garantizar que nadie resultara víctima de una escalada de violencia. No entraron en el debate político. No tomaron partido por una u otra posición.

Hicieron aquello que corresponde a quienes tienen encomendada la seguridad: intervenir ante una situación que podía alterar el orden y poner en riesgo a personas y embarcaciones. Y lo hicieron coordinándose con la Policía Nacional, a cuyas dependencias fueron trasladados los ocho individuos.

Ese trabajo coordinado entre cuerpos policiales resulta esencial en una ciudad como Ceuta, donde la presión migratoria y la tensión social mantienen un escenario especialmente complejo.

Desde Tribuna Benemérita queremos poner el foco precisamente donde consideramos que debe estar: en los agentes que intervinieron.

Porque cuando una jornada de solidaridad se ve alterada por el lanzamiento de piedras, cuando existe riesgo de que un incidente se transforme en un enfrentamiento y cuando las emociones están a flor de piel, la respuesta de los profesionales de la seguridad resulta determinante.

La Guardia Civil acudió, intervino, controló la situación y trasladó a los implicados para que fueran identificados y puestos a disposición de la Policía Nacional, sin permitir que el incidente fuera a más.

En momentos de tensión, la mejor intervención policial muchas veces es precisamente aquella que consigue que el conflicto no llegue a convertirse en algo peor. Y eso también es servicio y compromiso, también es Guardia Civil.

Porque en Ceuta, como en cualquier otro punto de España, cuando la tensión aumenta y la situación exige profesionales preparados para mantener el orden y proteger a los ciudadanos, el uniforme verde vuelve a estar donde tiene que estar: en primera línea, trabajando para todos.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"