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Un informe del Regimiento de Guerra Electrónica 32 trasladó al CIFAS, tres días antes de la crisis, información sobre los preparativos y calificó de «muy probable» una entrada masiva durante la Fiesta del Trono

Redacción | Tribuna Benemérita

La controversia sobre lo que sabía el Estado antes de la entrada masiva en Ceuta los días 30 y 31 de julio ha dado un nuevo giro. Según documentos de inteligencia publicados esta semana, Defensa recibió información procedente de comunicaciones interceptadas a agentes marroquíes que apuntaban a una entrada masiva en la ciudad autónoma, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.

La información fue recogida por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 (REW-32) y trasladada al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). El documento, fechado el 27 de julio, situaba apenas tres días después la posible materialización de la amenaza y calificaba como «muy probable» que se produjera una entrada masiva de inmigración irregular en Ceuta.

La relevancia del informe no reside únicamente en su valoración final. Según el contenido difundido, la información procedía de comunicaciones de agentes de la policía fronteriza marroquí que hablaban de una posible entrada masiva durante la noche del 29 o el 30 de julio.

Y aportaban detalles sobre cómo se estaba preparando.

«Que nadie abandone su puesto»

Entre las comunicaciones interceptadas figuraban instrucciones de los mandos marroquíes para que sus agentes permanecieran en sus puestos ante la posibilidad de una entrada masiva.

Los mensajes apuntaban, además, a que el intento podía producirse tanto por la valla como por el mar y hacían referencia a convocatorias difundidas a través de las redes sociales para aprovechar la celebración del Día del Trono.

Una de las comunicaciones recogidas en el informe hacía referencia incluso a información procedente de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes (FAR) y a la llegada a la zona de personas que pretendían participar en el intento de entrada.

En otra, los agentes hablaban de impedir que familias utilizaran flotadores para acceder al agua y advertían de que, si no los retiraban, serían pinchados o se avisaría a la Marina marroquí.

El conjunto de estas comunicaciones es lo que convierte el documento en algo especialmente relevante: no se trataba únicamente de rumores difundidos en redes sociales, sino de información obtenida de comunicaciones de agentes situados al otro lado de la frontera.

Un aviso que llegó antes de la crisis

Según la información publicada sobre el documento, el REW-32 trasladó el aviso al CIFAS el 27 de julio. Posteriormente, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas habría elaborado un análisis que siguió la cadena de mando militar hasta alcanzar los niveles superiores de la estructura de Defensa.

La secuencia resulta especialmente significativa porque la advertencia no hablaba simplemente de un posible incremento de la presión migratoria.

La valoración era mucho más concreta: una entrada masiva era considerada «muy probable» y se situaba temporalmente en torno al 30 de julio, coincidiendo con la Fiesta del Trono.

Tres días después, miles de personas se dirigieron hacia la frontera de Ceuta.

Según EFE, los grupos comenzaron a concentrarse en distintos puntos del lado marroquí y se desplazaron hacia el perímetro fronterizo en una acción que presentaba indicios de coordinación.

La versión del Gobierno, cada vez más cuestionada

La aparición de estos documentos vuelve a colocar en el centro de la polémica las distintas versiones ofrecidas por los miembros del Gobierno.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido desde su comparecencia en el Congreso que los servicios de inteligencia, tanto militares como civiles, hicieron su trabajo y compartieron sus análisis con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y con la Delegación del Gobierno en Ceuta.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha mantenido una posición diferente y ha asegurado que no recibió ningún informe que permitiera prever una entrada de las dimensiones que finalmente se produjo.

El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, también sostuvo posteriormente que el Gobierno no disponía de información previa y precisa sobre la magnitud de la entrada.

La cuestión, por tanto, empieza a desplazarse de una discusión política a una pregunta mucho más concreta:

¿Qué información recibió cada organismo, cuándo la recibió y qué decisiones se adoptaron a partir de ella?

La investigación judicial añade otra pieza

Mientras continúa esta controversia, la Audiencia Nacional está investigando lo ocurrido.

La jueza María Tardón solicitó informes a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para determinar, entre otras cuestiones, si existieron avisos previos y si la entrada pudo responder a una acción concertada.

El informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional describe la entrada como una acción «planificada» y no espontánea y apunta a la presencia y actuación de agentes marroquíes durante el desarrollo de los acontecimientos. EFE ha informado de que el documento considera que la respuesta policial marroquí fue de «total permisividad» y recoge indicios compatibles con labores de monitorización y control de la multitud.

Precisamente este informe ha generado una nueva controversia después de que el Ministerio del Interior negara que existiera un documento policial que atribuyera a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de la entrada.

La propia Guardia Civil ha entregado ahora a la magistrada su informe sobre los posibles avisos previos recibidos por los agentes desplegados en Ceuta. El documento responde a las cuestiones planteadas por Tardón sobre la información disponible antes de la crisis, además de otros aspectos relacionados con la actuación del Instituto Armado.

Una pregunta que sigue sin respuesta

La publicación de los documentos de inteligencia no permite, por sí sola, establecer toda la cadena de responsabilidades ni determinar qué información concreta llegó a cada autoridad política. Pero sí modifica sustancialmente el escenario.

Si se confirma el contenido de los documentos difundidos, Defensa disponía el 27 de julio de una valoración de inteligencia que consideraba muy probable una entrada masiva en Ceuta apenas tres días después y que estaba basada, además, en información procedente de agentes marroquíes.

Y eso introduce una cuestión que el Gobierno tendrá que aclarar con documentación, no solamente con declaraciones.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la publicación de un dosier con los informes policiales y de inteligencia previos a la crisis. Según las informaciones conocidas, se trataría de alrededor de una decena de documentos cuya desclasificación deberá ser autorizada por el Consejo de Ministros.

Será entonces cuando pueda reconstruirse con mayor precisión qué sabía cada organismo, cuándo lo supo y qué hizo con esa información.

Porque la cuestión fundamental ya no es solamente si hubo avisos. Los documentos conocidos apuntan a que los hubo.

La cuestión que queda por resolver es qué recorrido tuvieron esos avisos dentro del Estado y por qué, pese a ellos, una entrada masiva de decenas de miles de personas terminó sorprendiendo a una parte de las estructuras encargadas de proteger la frontera.

Y esa respuesta, por la dimensión de lo ocurrido y por sus consecuencias para la seguridad de Ceuta, no debería quedar atrapada en el cruce de versiones entre ministerios.

Debe estar en los documentos.