
El 28 de marzo, leíamos una noticia en El Cierre Digital, en la que una de sus articulistas, escribía, bajo el título de “Marlaska mantiene chiringuitos de guardias civiles en Canarias” un artículo en el que arremetía contra una agente de la Guardia Civil.
Quise saber cuánto de verdad y cuanto de resentimiento o de vendetta había en él, cosa que he estado analizando en estos días, verificando y contrastando esa información.
Al ir a revisar ese mismo artículo, para rebatir algunos de sus puntos, descubro con sorpresa que en el mismo había desaparecido gran parte de la información y de los datos que en él aparecían, en especial los referentes a una guardia civil de la Comandancia de Las Palmas, a la que se atacaba en ese artículo de forma directa, descarnada y totalmente injustificada, convirtiéndose en una noticia “fantasma”, de las que aparecen y desaparecen, pero ni un solo desmentido, ni una aclaración de porque se ha cambiado el artículo.
Mantenía Umberto Eco que “Un periódico se mide también por la capacidad de hacer frente a los desmentidos, sobre todo si es un periódico que demuestra no tener miedo de meter las manos en la podredumbre”.
El Cierre Digital, mantiene que la calidad de la información y su actualidad, es su prioridad, y hablan de que realizan o se comprometen a ello, una "Investigación dirigida a la verdad", pero una cosa son los principios del medio y otra cosa la de sus articulistas, ya que en el caso que nos ocupa, la periodista no solo obvia los principios que distinguen al medio, sino aquellos que deberían cumplir todos los periodistas, y que no son otros que la verdad, la verificación, la relevancia, la proporcionalidad, la exhaustividad, el criterio y por último la rectificación.
El periodista, el buen periodista, debería buscar la verdad de los hechos, y para ello debe comprobar, contrastar, distinguir, aclarar la información y los datos que recibe, el buen periodista no debe dar por bueno todo lo que le cuentan, especialmente ahora que estamos inmersos en la era digital, en la que abundan, como todos sabemos, las trampas, los bulos, los excesos…, y los oportunistas, el relato debe ser comprensible y la información requiere proporcionalidad en su contenido, así como tener en cuenta a los interesados o afectados por la noticia, verificar y contrastar, el periodista debe ser objetivo, al menos en su trabajo, no utilizar informaciones parciales no contrastadas, ni actuar de parte, y por último el buen periodista debe saber rectificar y estar dispuesto a hacerlo, entendemos que inmersos en esta era digital, es fácil equivocarse, puede que el artículo en cuestión haya sido producto de las prisas, quizás haya sido la necesidad de ser los más rápidos en dar una información, aunque la misma sea imprecisa y no contrastada, lo que conlleva a cometer errores y a olvidar el código deontológico que todo buen periodista debería mantener; y por rectificar nos referimos a hacerlo de inmediato, cuando se constata de forma personal o a través de terceros la mentira de la información que nos han proporcionado y resarcir de este modo, también de forma inmediata el daño causado, y hacerlo además con generosidad, diligencia y humildad.
Debería recordar la autora del artículo, que si bien es cierto que el periodismo necesita libertad para informar, también el periodista debe ser honesto, profesional y ético en su trabajo, debería recordar igualmente al escribir, que el periodista también debe guiarse por la “lex artis” frente a una “mala praxis”.
Se acusaba en el citado artículo del 28 de marzo, que una agente de la OPC de la Comandancia de Las Palmas, a la que se citaba con nombre y apellidos, y a la que además se le atribuía una responsabilidad que esta agente no tenía, de todos es sabido que el trabajo de las OPCs está supervisado y depende directamente de los Jefes de Comandancia, nunca de los agentes que trabajan en Prensa, al parecer aún hay periodistas que no están al tanto de este dato, se denunciaba entonces como decía, que esta OPC y en concreto la agente a la que se atacaba personalmente en su artículo original, además de publicar datos personales no solo de ella, también de su pareja, igualmente con nombre y apellidos, había incurrido en “mala praxis”, lo hacía en relación al caso de los menas de “Puerto Bello”, ignorando que las OPCs, no son unidades operativas y que sólo están para informar, precisamente de las operaciones y servicios de los compañeros, tampoco para recoger denuncias ni para investigar.
Se denunciaba, que esta agente está en comisión de servicio en esa unidad, esto es como denunciar que un guardia civil con un grado en enfermería está en comisión de servicio en el Botiquín de la Comandancia, una gilipollez, por decirlo suavemente, en este caso esta agente tiene experiencia sobrada al haber estado destinada en distintas OPCs de otras Comandancias, haber cubierto informativamente y haber comunicado a la prensa casos importantes y mediáticos de la Guardia Civil allí donde ha estado destinada, y lo ha hecho con profesionalidad y diligencia, a lo que suma que tiene un Grado en Comunicación, muchos periodistas ni eso, me refiero a experiencia, capacidad, profesionalidad y preparación.
Hace tiempo un periodista veterano, le decía a un compañero recién llegado a la profesión “No permitas que la verdad te arruine una buena noticia”, hoy algunos periodistas, deciden poner grandes titulares en sus artículos, para generar un gran impacto visual, para una vez dentro de la noticia comprobar que el texto no tiene nada que ver con el titular, o simplemente al poco tiempo los interpelados demuestran que los datos o los hechos son falsos.
Decía Gabriel García Márquez que “Para ser periodista hace falta una base cultural importante, mucha práctica, y también mucha ética. Hay tantos malos periodistas que cuando no tienen noticias se las inventan”, o simplemente las tergiversan o las manipulan.
Sabemos que hoy, el lector, el público en general consume de la misma forma la información real, como aquella pseudo-información que viene disfrazada de veraz y como en este caso sin contrastar, consiguiendo con esta forma de practicar la profesión, inventar el periodismo “prêt-à-porter”, un periodismo "listo para llevar", poco riguroso, frente al “haut journalisme”, a un "alto periodismo", un periodismo serio, riguroso y veraz.
Por último deberíamos recordar que los compañeros que prestan servicio en las distintas OPCs, deben mantener siempre una sonrisa para ocultar en muchos casos las vicisitudes del servicio sobre el que informan, las tristezas, las frustraciones, mostrando superioridad ética frente a la miseria moral, por eso nuestra compañera de Las Palmas, sigue sonriendo, a pesar de todo.
Antonio Mancera Cárdenas
Guardia Civil retirado por accidente en acto de servicio










































































