
En una situación de emergencia, para la mayoría de las personas el escenario es un lugar con ruidos estridentes y movimientos rápidos, pero para una persona con autismo puede suponer una sobrecarga sensorial inasumible.
Ante esta situación de crisis, se deben adaptar los procedimientos habituales para proteger a toda la ciudadanía sin excepción. No basta con asegurar la zona y llegar rápido al lugar de los hechos, además es vital saber cómo interactuar eficazmente una vez allí.
Para lograrlo, la formación especializada es nuestra mejor herramienta. Recientemente, 1.800 guardias civiles han completado la segunda edición del curso sobre atención a personas con autismo en situaciones de emergencia, desarrollado por el Centro Español sobre Trastorno del Espectro del Autismo [https://centroautismo.es/].
Esta instrucción de 4 horas, que ya es la de mayor participación en la plataforma Campus Autismo, capacita a quienes operan en primera línea de escenarios críticos y se centra en 3 acciones principales:
- Adaptación de la intervención: Estrategias prácticas y específicas para interactuar con personas autistas en contextos de seguridad ciudadana, minimizando el impacto psicológico y evitando la escalada de tensión.
- Estandarización de la respuesta: Incorporación de una nueva guía operativa descargable, proporcionando al personal un marco de actuación claro, unificado y descentralizado en todas las comunidades autónomas.
- Aplicación en incidentes críticos: La experiencia en situaciones de estrés extremo (como fenómenos DANA, grandes incendios o la pasada crisis sanitaria) nos ha demostrado que la gestión de emergencias debe ser, innegociablemente, accesible.
Además, esta capacitación se alinea con el nuevo «Protocolo de comunicación y atención a las personas con discapacidad en situaciones de emergencia», aprobado recientemente por el Consejo Nacional de Protección Civil y Emergencias.
Un documento oficial y vinculante que establece las directrices para que la comunicación y el auxilio lleguen a cada persona, respetando sus derechos y necesidades específicas.
Servir y proteger significa comprender profundamente a la comunidad a la que nos debemos. Una institución de seguridad capacitada en neurodiversidad no solo es más eficiente en sus protocolos, sino también más humana y resolutiva.










































































