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Bajo el cielo generoso de una mañana de junio, la Plaza de Cervantes se convirtió ayer, 27 de junio, en un latido vivo de España.

Allí, donde la historia respira en cada piedra, la Hermandad de Cabos Primeros de España (HECAPE) reunió a centenares de hombres y mujeres unidos por un sentimiento profundo: el respeto inquebrantable a las instituciones, la memoria de los que dieron todo por la Patria y los lazos indestructibles de compañerísmo y servicio.

Desde primera hora, la emblemática y céntrica Plaza de Cervantes se preparó con solemnidad castrense para acoger este encuentro nacional.

El monolito a los Caídos, la formación impecable y los acordes que anticipaban emoción marcaron el escenario de una jornada que trascendió lo protocolario para convertirse en un verdadero acto de reafirmación de valores.

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A las doce en punto comenzaron los actos, con puntualidad castrense. La entrada en formación de las asociaciones, la incorporación de la Bandera Nacional —símbolo sagrado que ondeaba con especial orgullo— y la llegada de las autoridades presididas por D. Félix Duque Cabanillas, presidente nacional de HECAPE, junto a la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet Flores, cargaron el ambiente de una intensidad contenida y vibrante.

La revista a la formación, los saludos protocolarios y el discurso de bienvenida de la alcaldesa fueron más que palabras: fueron un abrazo sincero de la ciudad complutense a quienes representan lo mejor del espíritu de servicio.

Judith Piquet Flores, visiblemente emocionada, agradeció a HECAPE haber elegido Alcalá para este VII Encuentro y recordó el lazo histórico, profundo y sentimental que une a esta ciudad con el Ejército español. “Está escrito en sus calles, en sus plazas, en sus edificios y, sobre todo, en el corazón de sus vecinos”, subrayó.

Uno de los momentos más intensos de la mañana llegó con la entrega de reconocimientos a distintos miembros de la propia Hermandad, así como de asociaciones hermanas, como la Asociación Fiel en el Deber o la Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares, entre otros y la alocución del presidente Duque Cabanillas, que resonó con fuerza en los presentes, significando el verdadero sentido del encuentro, camaradería, amistad, recuerdo y respeto por los valores que mantienen quienes forman y formaron parte de las Fuerzas Armadas y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Pero fue el Homenaje a los Caídos el instante que detuvo el tiempo. Ante el monolito, en el acto más solemne y cargado de emoción del ceremonial militar, se honró a quienes entregaron su vida por España: militares, guardias civiles y policías nacionales caídos en acto de servicio.

La alcaldesa, junto a Rafael Carbayeda, representante de la Asociación de Veteranos Paracaidistas de Madrid (AVESPACAM), depositó una corona de laurel al pie del monumento.

En ese preciso instante, con la música de la Agrupación Musical de Jesús de Medinaceli envolviendo la plaza, muchos ojos se humedecieron. No era solo un acto protocolario; era el reconocimiento sentido de una ciudad y de una nación a sus héroes silenciosos.

El vicario de la diócesis de Alcalá, Alberto Raposo Gómez, elevó una oración que llegó al alma de los asistentes.

Tras la retirada de la Bandera Nacional y el desfile de la formación, la jornada continuó con una comida de hermandad en la que cerca de 150 personas compartieron mesa, recuerdos y compañerismo. Una celebración fraterna que reforzó los lazos entre hermandades, asociaciones y autoridades.

La corporación municipal estuvo presente de forma mayoritaria, con la alcaldesa Judith Piquet Flores al frente, acompañada por el tercer teniente de alcalde y concejal de Hacienda y Patrimonio, Gustavo Severien, y el concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña, entre otros, reflejando la importancia del acto para todos los habitantes de Alcalá de Henares. Su colaboración desde el primer momento fue clave para que este VII Encuentro Nacional fuera, como así se reconoció, todo un éxito.

Al concluir los actos, el presidente de HECAPE entregó a la alcaldesa un detalle cargado de simbolismo: una corbata con los colores de la Bandera Nacional, los escudos de Alcalá y HECAPE y la leyenda “Encuentro Nacional”. Un gesto que sella la unión entre la Hermandad y una ciudad que ayer volvió a demostrar su grandeza y su profundo amor a España.

En tiempos donde los valores parecen difuminarse, eventos como este VII Encuentro Nacional de la HECAPE recuerdan con fuerza que el compañerismo, el sacrificio, la memoria histórica y el respeto a las instituciones siguen vivos en el corazón de miles de españoles. Alcalá de Henares no solo acogió un acto: abrazó una causa. Y lo hizo con el alma.

Antonio Mnacera Cárdenas

Director Tribuna Benemérita