
La Guardia Civil esclarece un elaborado montaje que permitió obtener cerca de 50.000 euros durante más de un año
La Guardia Civil de Navarra ha detenido a un hombre de 31 años y una mujer de 29, ambos vecinos de Pamplona y de nacionalidad española, como presuntos autores de un delito de extorsión, después de descubrir un elaborado montaje con el que habrían conseguido obtener cerca de 50.000 euros de una víctima.
La investigación, denominada operación OILARRA, ha sido desarrollada por el Equipo Territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil de Estella y se inició después de que la víctima denunciara que llevaba meses realizando pagos bajo la amenaza de ser denunciada por un supuesto delito relacionado con una menor de edad. Según las pesquisas, ese delito nunca se produjo.
Un falso delito como instrumento de presión
Los hechos se remontan a julio de 2025, cuando la víctima comenzó a recibir llamadas y mensajes en los que se le exigían cantidades de dinero para evitar una supuesta denuncia.
El denunciante negó desde el primer momento haber ofrecido dinero a una menor para mantener relaciones sexuales. Sin embargo, el temor a las consecuencias que pudiera tener una acusación de estas características hizo que comenzara a efectuar numerosos pagos en efectivo y a través de distintas plataformas.
Los investigadores determinaron que uno de los detenidos, que mantenía una relación de amistad con la víctima y conocía su capacidad económica, habría ideado el montaje aprovechándose precisamente de esa confianza.
Para dar credibilidad a la historia, utilizó la imagen de una menor de edad y simuló la intervención de un supuesto hermano que reclamaba dinero para evitar que se presentara una denuncia. Además, se habrían utilizado noticias sobre casos similares para incrementar el miedo de la víctima y hacerle creer que podía enfrentarse a graves consecuencias penales.
Las amenazas y las exigencias económicas se prolongaron durante meses mediante llamadas telefónicas y mensajes, mientras la víctima continuaba realizando nuevos pagos.
La investigación descubre el papel de una segunda persona
Las pesquisas permitieron determinar también la presunta participación de la segunda detenida. Los agentes comprobaron que era la titular de las cuentas bancarias en las que se recibían los pagos realizados por la víctima y que conocía, según la investigación, la procedencia ilícita del dinero.
El análisis de las conversaciones mantenidas entre los implicados, de los movimientos bancarios, de las plataformas utilizadas para realizar los pagos y del contenido de un teléfono móvil intervenido aportó nuevos indicios que permitieron reforzar la investigación contra ambos sospechosos.
La menor cuya imagen fue utilizada nunca tuvo relación con los hechos
Uno de los elementos determinantes de la investigación fue la localización de la menor cuya imagen había sido utilizada para construir el engaño.
La joven manifestó a los investigadores que nunca recibió ninguna propuesta de carácter sexual ni dinero por parte de la víctima, confirmando así que el supuesto delito utilizado como argumento para la extorsión era inexistente.
Además, declaró que uno de los detenidos llegó a ofrecerle dinero para que realizara una declaración falsa que sirviera para respaldar la historia inventada por los presuntos extorsionadores. La menor rechazó el ofrecimiento.
Cerca de 50.000 euros de perjuicio
Como consecuencia del engaño, la víctima llegó a entregar cerca de 50.000 euros a lo largo del periodo en el que se mantuvo la extorsión.
Además del perjuicio económico, la Guardia Civil señala que la situación tuvo una importante repercusión sobre la esfera personal, familiar y económica de la víctima.
Una vez esclarecidos los hechos, los dos sospechosos fueron detenidos como presuntos autores de un delito de extorsión.
Las diligencias instruidas por la Guardia Civil han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Estella/Lizarra, órgano que continuará con la tramitación judicial del procedimiento.
La operación OILARRA pone de manifiesto cómo los delincuentes pueden recurrir a la presión psicológica, la utilización fraudulenta de imágenes y la amenaza de consecuencias penales inexistentes para conseguir que sus víctimas realicen pagos continuados durante largos periodos de tiempo.









































































