
El operativo requirió la intervención del helicóptero, del GREIM de Jaca y de especialistas TEDAX-NRBQ para actuar en una zona de alta montaña del término municipal de Aísa.
La Guardia Civil ha intervenido en el Pirineo aragonés para neutralizar un proyectil localizado a unos 2.300 metros de altitud, en las inmediaciones del pico Aspe, dentro del término municipal de Aísa (Huesca). La ubicación del artefacto, en un entorno de alta montaña y de difícil acceso, obligó a movilizar un dispositivo especializado en el que participaron el helicóptero de la Guardia Civil, efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Jaca y especialistas TEDAX-NRBQ.
La actuación vuelve a poner de manifiesto la importancia de la preparación y coordinación de las distintas unidades de la Institución cuando deben intervenir ante situaciones de riesgo en escenarios de montaña. En este caso, a la naturaleza potencialmente peligrosa del objeto localizado se sumaban las dificultades propias de trabajar a una altitud considerable y en un terreno cuya accesibilidad condiciona cualquier operación.
Según la información publicada por Heraldo de Aragón, el proyectil fue localizado al pie del pico Aspe, a unos 2.300 metros sobre el nivel del mar. Tras conocerse el hallazgo, se activaron los recursos necesarios para que los especialistas pudieran acceder hasta el lugar y hacerse cargo de la amenaza.
La intervención del GREIM resultó necesaria para facilitar el acceso y el trabajo en un entorno de alta montaña, mientras que los especialistas TEDAX-NRBQ asumieron la actuación técnica sobre el artefacto explosivo. La participación del helicóptero permitió apoyar el despliegue en una zona en la que los desplazamientos por tierra pueden resultar especialmente complicados.
El riesgo de los explosivos abandonados en la montaña
El hallazgo de proyectiles y otros artefactos explosivos en diferentes puntos del Pirineo no constituye un fenómeno desconocido. Algunos enclaves de la cordillera conservan vestigios de antiguos episodios bélicos y, décadas después, todavía pueden aparecer municiones que no llegaron a explosionar.
Uno de los ejemplos recientes se produjo en julio de 2026, cuando la Guardia Civil intervino en la Colladeta del Ibón de Plan, en el término municipal de Plan, después de que un senderista localizara una granada de mortero de 50 milímetros procedente de la Guerra Civil española, a más de 2.300 metros de altitud. En aquella operación participaron especialistas del GEDEX de la Comandancia de Zaragoza, el GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Aragón. El artefacto fue destruido de forma controlada.
Aunque estos hallazgos puedan corresponder a municiones abandonadas hace muchos años, el paso del tiempo no elimina necesariamente su peligrosidad. Un proyectil deteriorado por la corrosión o aparentemente inofensivo puede conservar carga explosiva y mecanismos susceptibles de provocar una detonación.
Por ese motivo, la Guardia Civil insiste en la necesidad de no manipular ni desplazar ningún objeto que pueda tener apariencia de munición o artefacto explosivo. Ante un hallazgo de estas características, la recomendación es alejarse, evitar que otras personas se aproximen y comunicar inmediatamente la localización a través del teléfono 062 o del 112.
Especialización y coordinación en escenarios de difícil acceso
La actuación en el pico Aspe refleja la complementariedad de las capacidades de la Guardia Civil. Los GREIM están especializados en el rescate y la intervención en montaña, donde la preparación técnica, el conocimiento del terreno y la capacidad para trabajar en condiciones adversas resultan esenciales.
Por su parte, los especialistas TEDAX-NRBQ cuentan con la preparación específica para identificar y neutralizar artefactos explosivos, valorando los riesgos y determinando el procedimiento adecuado en cada intervención.
La presencia de ambas capacidades, apoyadas por los medios aéreos, permite a la Institución responder ante amenazas que no solo requieren conocimientos técnicos muy específicos, sino también una planificación adaptada a las particularidades del terreno.
El proyectil localizado en las inmediaciones del Aspe constituye un nuevo recordatorio de que la montaña, además de un espacio de actividad deportiva y disfrute de la naturaleza, puede conservar riesgos que permanecen ocultos durante décadas. Ante ellos, la prudencia de los montañeros y la rápida comunicación del hallazgo son fundamentales para evitar accidentes.









































































