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La Operación ‘Altarpiece’ permitió recuperar en Italia más de sesenta bienes culturales exportados ilegalmente. Entre ellos se encuentra una tabla flamenca de los siglos XV-XVI que ya forma parte de la colección permanente del Museo de Belas Artes de La Coruña.

Una tabla pintada hace más de quinientos años acaba de regresar, de alguna manera, a la mirada de todos. No porque haya vuelto a descubrirse, sino porque después de haber salido ilegalmente de España y terminar en Italia, ahora ocupa el lugar que le corresponde: una sala de museo, protegida y abierta al público.

La historia tiene detrás una investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, desarrollada junto al Ministerio de Cultura y el Comando para la Tutela del Patrimonio Cultural de los Carabinieri italianos. La Operación ‘Altarpiece’ permitió recuperar más de sesenta bienes culturales exportados ilegalmente desde España a Italia. Entre ellos había tablas renacentistas y obras atribuidas a artistas como Modigliani o Brueghel.

Una de esas piezas es la ‘Virgen con el Niño, Santa Ana y San José’, una pintura flamenca que ahora puede contemplarse en el Museo de Belas Artes de A Coruña. El Ministerio de Cultura la entregó al museo el pasado 9 de septiembre y desde entonces forma parte de su colección permanente.

No es una incorporación cualquiera. Tampoco lo es la historia que hay detrás.

La investigación tuvo su origen en la localización en Italia de un importante retablo flamenco de madera policromada de principios del siglo XVI. Aquella pieza había terminado en una villa situada junto al Lago Mayor y las autoridades italianas dieron aviso a sus homólogos españoles.

La investigación permitió comprobar que el retablo había salido ilegalmente de España y que, además, existía un antecedente especialmente revelador: en 2018 se había denegado la autorización para exportarlo debido a su valor para el patrimonio histórico español.

A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a reconstruir el recorrido de otras obras.

El rastro conducía hasta una villa de Marbella. Desde allí habían salido numerosas piezas con destino a Italia. Algunas fueron localizadas en galerías de arte y domicilios particulares de distintas ciudades italianas; otras ya habían sido vendidas o habían continuado su viaje hacia terceros países.

La cooperación entre la Guardia Civil y los Carabinieri resultó determinante para seguir esas pistas y localizar el conjunto.

Y el resultado fue considerable: más de 60 bienes culturales recuperados.

No se trataba solamente de recuperar objetos de gran valor económico. Desde el momento en que un bien cultural es exportado ilegalmente, pasa a formar parte del patrimonio cultural del Estado. Su recuperación, por tanto, no es una simple devolución comercial. Es la restitución de un bien que nunca debió salir del país.

Entre las piezas recuperadas se encuentra la tabla que ahora se expone en La Coruña.

El museo la data aproximadamente entre 1490 y 1520 y la atribuye a un pintor anónimo relacionado probablemente con la escuela de Amberes. Está realizada al óleo sobre madera de roble y presenta un buen estado de conservación.

La escena representa a la Virgen con el Niño, acompañados por Santa Ana y San José. El Niño ocupa el centro de la composición. Santa Ana sostiene un libro abierto y ofrece una pera, mientras María contempla al pequeño con una expresión maternal. Detrás aparece San José, que levanta el sombrero en un gesto de humildad y adoración.

El fondo también merece atención. El artista trabajó con cuidado el paisaje, introduciendo caseríos, arboledas y un río y utilizando la perspectiva y la graduación de los colores para crear sensación de profundidad. Las telas, los cabellos y las transparencias están tratados con la minuciosidad propia de la pintura flamenca.

Es una obra relativamente pequeña, pero contiene una enorme cantidad de información. Sobre todo, contiene tiempo. Mucho tiempo.

Cuando se pintó, España y Europa eran muy diferentes de como las conocemos. Desde entonces han pasado generaciones, guerras, cambios políticos, transformaciones sociales y miles de historias personales. Y esa pequeña tabla ha sobrevivido a todo ello. Hasta que alguien decidió sacarla ilegalmente de España.

Más de tres millones de euros. Esa es la valoración inicial que se ha dado al conjunto recuperado. Es una cifra considerable, pero no explica realmente lo que se ha conseguido.

Una obra de arte puede tener un valor económico perfectamente cuantificable. Se puede tasar, asegurar y vender. El problema aparece cuando confundimos ese precio con su verdadero valor. Porque una pieza histórica no es únicamente un objeto, es también un documento.

Cuenta qué técnicas utilizaban, qué símbolos tenían importancia para aquella sociedad y cómo se relacionaban el arte y la religión. Incluso una pequeña tabla como la recuperada en Italia puede aportar información que no existe en ningún otro lugar. Y si desaparece, esa información desaparece con ella.

Por eso la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales necesita algo más que controles administrativos. Necesita investigación policial especializada, conocimiento del mercado del arte, colaboración internacional y capacidad para seguir una pieza mucho tiempo después de que haya abandonado ilegalmente el país.

La Operación ‘Altarpiece’ es un buen ejemplo. La Guardia Civil tuvo que seguir el rastro de unas obras que habían cruzado una frontera y que, en algunos casos, habían continuado después su recorrido. Los Carabinieri aportaron su conocimiento y sus capacidades en territorio italiano. El Ministerio de Cultura intervino en la identificación, valoración y destino de las piezas.

El destino final de la tabla flamenca tiene también un significado especial. Una vez recuperadas las piezas, el Consejo de Patrimonio Histórico Español acordó repartirlas entre distintos museos estatales. La tabla fue asignada al Museo de Belas Artes de La Coruña en la reunión celebrada en Roma en octubre de 2025. Ahora se encuentra en la sala 1 de la colección permanente y cCualquier visitante puede verla.

Ese cambio resume perfectamente el sentido de la operación. Una obra que estuvo en una propiedad privada en Italia, lejos de España y fuera del circuito público, ha terminado en un museo donde puede ser estudiada, conservada y disfrutada por todos. Ya no está escondida. Ya no está fuera de nuestro patrimonio.

Está donde puede cumplir una de las funciones más importantes de una obra de arte: ser contemplada y transmitir su historia a quienes vienen detrás.

La labor de la Guardia Civil relacionada con el patrimonio histórico no suele ocupar los titulares con la misma frecuencia que otras investigaciones de la UCO. Sin embargo, requiere especialización, paciencia y muchas horas de trabajo, ysus resultados permanecen.

La recuperación de estas obras demuestra que la protección del patrimonio español no termina en nuestras fronteras. Cuando una pieza sale ilegalmente del país, la investigación puede tener que continuar a cientos o miles de kilómetros. En este caso, la colaboración internacional permitió localizar las obras y devolverlas a las instituciones españolas.

La tabla flamenca que hoy puede contemplarse en La Coruña es el mejor ejemplo. Fue pintada hace aproximadamente cinco siglos. Pasó de generación en generación. En algún momento llegó a formar parte del patrimonio conservado en España. Después salió ilegalmente del país y terminó en Italia. La Guardia Civil siguió su rastro. Y ahora está de nuevo aquí. Puede parecer un detalle pequeño dentro de una operación que permitió recuperar más de sesenta bienes culturales. No lo es.

Cada pieza recuperada es una historia que no se pierde. Cada cuadro que vuelve es una parte de nuestra memoria que deja de estar en manos de quienes quisieron sacarla ilegalmente del país. Cada obra que acaba en un museo vuelve a ponerse a disposición de la sociedad.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido con esta tabla. Quien visite ahora el Museo de Belas Artes de A Coruña verá una escena religiosa pintada por un artista flamenco anónimo entre finales del siglo XV y comienzos del XVI. Verá a la Virgen, al Niño, a Santa Ana y a San José. Podrá fijarse en el paisaje, en los colores, en los detalles de las telas y en la delicadeza de la pintura. Quizá no piense en la investigación policial que permitió que esa obra llegara hasta allí.

Pero detrás de ella también está la historia de unos agentes que siguieron su rastro, de unos investigadores italianos que colaboraron para localizarla y de unos especialistas que hicieron posible su recuperación y conservación.

Porque proteger España también significa proteger aquello que España ha recibido de su pasado, proteger su patrimonio cultural y natural.

Y cuando una pieza que salió ilegalmente consigue regresar, no vuelve solamente un cuadro. Vuelve un pedazo de nuestra historia.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"