
Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Alicante han sacado a un zorro de una balsa de riego en Guardamar del Segura. Este municipio pertenece a la Vega Baja, en el sur de Alicante. El animal tenía grandes dificultades para salir del agua por sus propios medios.
El aviso llegó al Centro Operativo de Servicios (COS), la sala que gestiona las alertas de la Guardia Civil. Sus operadores pidieron la presencia de una patrulla del SEPRONA, la unidad especializada en fauna y medio ambiente.
En el lugar ya estaba un agente de la Policía Local, mientras otro esperaba en la carretera principal para guiar a los bomberos hasta la balsa. Al llegar, los guardias del SEPRONA confirmaron que el zorro era un ejemplar salvaje y que no podía salir del embalse.
Uno de los agentes lo sacó con un lazo de captura de perros de dotación oficial. Esta herramienta, una vara larga con un aro ajustable en la punta, sujeta al animal sin que el guardia acerque las manos. La Guardia Civil describe la maniobra como laboriosa y hecha con especial precaución.
Al terminar, los agentes comprobaron que el zorro no tenía daños y lo devolvieron a su medio natural. Esta especie pertenece a la familia de los cánidos, como el perro, y por eso el mismo lazo sirve con ella.
Un animal que cae en una balsa de riego necesita un punto de apoyo para trepar, igual que un bañista necesita la escalerilla para salir de una piscina. Tras este rescate, la Guardia Civil ha recordado la importancia de que estas estructuras cuenten con rampas de escape o con elementos que faciliten el ascenso por las paredes.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya tiene en cuenta este problema al planificar los regadíos. Sus directrices técnicas para las obras del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dedican un apartado a reducir el riesgo para la fauna en las balsas de riego. El ministerio actualizó ese documento en octubre de 2023.
También hay que señalar que una rampa, aunque es una medida efectiva, no siempre evita el ahogamiento. En un informe de seguimiento de 2017, Red Eléctrica de España recoge el caso de un águila perdicera ahogada en una balsa de riego. La Generalitat Valenciana había instalado allí una rampa de madera. El ave formaba parte de una de las parejas a las que seguía un proyecto de conservación de la especie.









































































