
Cinco días después del accidente ferroviario, el dispositivo del Instituto Armado sigue activo que ha entrado en una nueva fase con el traslado de los convoyes siniestrados a una zona segura, mientras garantiza la seguridad de todo el perímetro afectado, preserva las evidencias del accidente y localiza posibles restos biológicos,
Todos los vagones del AVE han sido retirados y permanecen pendientes de traslado cuatro coches del Iryo. Los trabajos incluyen rastreos cinológicos, vigilancia aérea, inspecciones policiales y protección de un perímetro judicial de dos kilómetros.
La intervención de la Guardia Civil en la zona cero del accidente ferroviario de Urda (Toledo) continúa sin interrupción. Cinco días después del siniestro, que ha dejado un balance provisional de 69 víctimas mortales, el Instituto Armado mantiene desplegado un dispositivo multidisciplinar que sigue trabajando sobre el terreno para localizar posibles restos biológicos, preservar las evidencias del accidente y garantizar la seguridad de todo el perímetro afectado.
La operación ha entrado en una fase especialmente delicada: el traslado de los vagones siniestrados a una zona segura para permitir el reconocimiento de los espacios que permanecían ocultos bajo los convoyes. No se trata únicamente de retirar los restos ferroviarios, sino de facilitar que los especialistas puedan inspeccionar cada área y comprobar que no quedan restos humanos ni elementos de interés para la investigación judicial.
Según la información facilitada por la Guardia Civil, durante la jornada del 2 de noviembre continuaban los trabajos de búsqueda y localización. Todos los vagones del tren AVE han sido retirados de las vías y trasladados a una zona segura. En el caso del Iryo, todavía quedaban cuatro vagones pendientes de bajar de la infraestructura ferroviaria para poder efectuar posteriormente su reconocimiento.
La retirada de los convoyes está permitiendo avanzar en una tarea que exige especial cuidado: inspeccionar los espacios que hasta ahora permanecían inaccesibles y comprobar si existen restos biológicos que deban ser recuperados e identificados.
Medio centenar de guardias civiles, con un dispositivo especializado
El despliegue policial se mantiene con aproximadamente 50 efectivos de la Guardia Civil trabajando en la zona, según las informaciones difundidas este lunes por fuentes del Instituto Armado.
La composición del dispositivo responde a la complejidad del escenario y a la necesidad de combinar distintas capacidades operativas. En él participan efectivos del Servicio Cinológico, unidades de drones y contradrones del Servicio Aéreo, Policía Judicial, Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) y unidades de Seguridad Ciudadana.
Cada especialidad desempeña una función concreta dentro de una operación que requiere coordinación permanente.
El Servicio Cinológico continúa realizando rastreos para localizar posibles restos biológicos entre los restos de los trenes y en los terrenos próximos. La intervención de los perros especializados resulta especialmente importante en un escenario en el que los materiales ferroviarios, la vegetación y la acumulación de elementos dificultan la búsqueda visual.
Las unidades de drones y contradrones del Servicio Aéreo contribuyen a la vigilancia y observación desde el aire, además de controlar posibles vuelos no autorizados sobre el área restringida. Su trabajo permite disponer de una visión complementaria del terreno y reforzar la seguridad del dispositivo.
La Policía Judicial mantiene su intervención en las labores relacionadas con la investigación del accidente, la recogida y preservación de indicios y las actuaciones que puedan resultar necesarias para esclarecer las circunstancias del siniestro.
Por su parte, la Agrupación de Reserva y Seguridad proporciona capacidad de apoyo y protección del dispositivo, mientras que las unidades territoriales de Seguridad Ciudadana garantizan el control del perímetro y la vigilancia de los accesos.
Caballería, Tráfico y vigilancia de los caminos de acceso
El despliegue de la Guardia Civil no se limita al espacio inmediato en el que quedaron los trenes. La protección de la zona exige controlar también los terrenos colindantes, los caminos rurales y las vías de acceso que podrían facilitar la entrada de personas no autorizadas.
En este cometido, el escuadrón de Caballería ha participado en el rastreo de terrenos de difícil acceso para las patrullas convencionales. Su movilidad permite recorrer espacios irregulares y zonas próximas al lugar del siniestro que requieren una vigilancia específica.
La Agrupación de Tráfico, junto con efectivos de la ARS, ha intervenido en el control de carreteras y caminos aledaños, evitando accesos indebidos y facilitando la seguridad de los trabajos.
El puesto de mando de la Guardia Civil también fue trasladado el domingo a una ubicación más próxima al lugar del accidente, con el propósito de facilitar la coordinación y el contacto directo con las distintas unidades desplegadas.
La dimensión del operativo evidencia que la intervención no consiste únicamente en buscar restos entre los vagones. También es necesario garantizar que los trabajos se desarrollen sin interferencias, que las pruebas permanezcan protegidas y que ninguna persona ajena a la investigación pueda acceder al escenario.
Dos kilómetros de perímetro bajo protección judicial
La zona cero permanece blindada por orden de la autoridad judicial. La jueza que instruye la causa prohibió desde el mismo día del accidente el acceso de personas no autorizadas y la retirada de cualquier elemento del área afectada, con el objetivo de preservar las evidencias, pruebas e indicios.
La restricción alcanza un tramo de dos kilómetros de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en ambos sentidos.
Únicamente pueden acceder al espacio delimitado los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el personal judicial que cuente con autorización expresa.
La Guardia Civil ha advertido, además, de que se han detectado drones particulares grabando sobre la zona restringida. Sus propietarios fueron identificados. El vuelo no autorizado en estas circunstancias puede constituir una infracción administrativa y, dependiendo de las circunstancias y de la conducta desarrollada, llegar a generar responsabilidades de otra naturaleza.
La prohibición de acceso y de captación de imágenes responde a una necesidad fundamental: impedir que se altere el escenario del accidente, se comprometa la investigación o se difundan imágenes de un lugar en el que todavía se trabaja en la localización de restos humanos.
La colaboración ciudadana y el respeto a las instrucciones de los agentes son, por tanto, imprescindibles.
Criminalística y Policía Judicial: identificación de las víctimas
Mientras los equipos continúan trabajando en el terreno, el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil mantiene una labor esencial en el proceso de identificación de las víctimas.
Los especialistas realizan identificaciones mediante huellas dactilares y análisis de ADN, en coordinación con las actuaciones desarrolladas por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y la Policía Judicial.
Según los datos facilitados sobre el dispositivo, un total de 27 agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Servicio de Criminalística y a Policía Judicial participan en estas actuaciones.
Una parte fundamental del trabajo consiste en obtener y analizar muestras biológicas de familiares que han denunciado desapariciones, para poder establecer las correspondencias necesarias con los restos recuperados.
Las identificaciones requieren procedimientos técnicos rigurosos y la coordinación entre los equipos policiales, forenses y judiciales. No se trata de una tarea que pueda acelerarse al margen de las garantías necesarias: cada resultado debe estar respaldado por los procedimientos científicos correspondientes.
A primera hora de este lunes, los datos oficiales difundidos señalaban que ya se habían identificado 66 de las 69 personas fallecidas. La identificación de las tres víctimas restantes seguía pendiente de completarse.
Atención psicológica a intervinientes y familiares
La intervención de la Guardia Civil en Urda tiene también una dimensión humana que no siempre resulta visible en las imágenes del despliegue.
Los psicólogos del Instituto Armado continúan prestando asistencia en la zona a quienes han participado en las primeras labores de rescate y han tenido que enfrentarse a situaciones de enorme dureza.
Desde el mismo día del accidente, estos profesionales han desarrollado tareas de escucha activa, acompañamiento y apoyo psicológico a los intervinientes, a familiares de las víctimas mortales, a los allegados del guardia civil fallecido y del agente desaparecido, así como a los guardias civiles heridos y sus familias.
La asistencia psicológica resulta especialmente importante en una emergencia de estas características. Los primeros efectivos que llegaron al lugar tuvieron que actuar en circunstancias extraordinariamente difíciles, atendiendo a personas heridas, colaborando en rescates y enfrentándose a escenas de gran impacto emocional.
El acompañamiento no termina cuando concluye una intervención inmediata. En ocasiones, las consecuencias psicológicas de una tragedia de estas dimensiones aparecen o se intensifican con el paso de los días, por lo que mantener los recursos de apoyo constituye una parte esencial de la atención a los profesionales y a las familias.
Finalizada la recogida de pertenencias de los pasajeros
Otra de las actuaciones que ya se ha dado por finalizada es la recogida de pertenencias de los afectados que viajaban en los trenes AVE e Iryo.
Una vez completado este trabajo por parte de los equipos correspondientes, serán las propias compañías ferroviarias las encargadas de gestionar la entrega de los objetos recuperados a sus respectivos propietarios.
Esta fase se suma a las distintas actuaciones desarrolladas desde el accidente para atender a los afectados, preservar los elementos recuperados y facilitar las tareas de identificación.
Una investigación que continúa y un trabajo que todavía no ha terminado
La retirada de los vagones y la continuidad de los rastreos demuestran que el trabajo en Urda sigue lejos de haber concluido.
La prioridad inmediata continúa siendo completar el traslado de los cuatro coches del Iryo que, según la información facilitada por la Guardia Civil, permanecían pendientes de retirar, y realizar posteriormente el reconocimiento de los espacios que queden al descubierto.
La jueza instructora ha reclamado que se refuercen los medios humanos y materiales para acelerar la retirada de los vagones y mantener los trabajos sin interrupciones, incluidos los turnos nocturnos. Esta exigencia judicial responde a la necesidad de localizar todos los posibles restos que todavía puedan permanecer en el escenario y facilitar cuanto antes su recuperación y entrega a las familias.
El dispositivo policial debe, al mismo tiempo, preservar los indicios necesarios para esclarecer las causas del accidente. La búsqueda de restos biológicos y la investigación judicial son actuaciones distintas, pero necesariamente coordinadas: cada movimiento de los convoyes y cada inspección del terreno deben realizarse con las debidas garantías.
La Guardia Civil mantiene así una presencia permanente en la zona cero, combinando investigación, rastreo especializado, vigilancia y protección del perímetro. Un trabajo prolongado, técnicamente complejo y especialmente sensible por las circunstancias humanas en las que se desarrolla.
Cuando los trenes abandonen definitivamente las vías, la intervención no habrá terminado. Quedará todavía por completar el reconocimiento de la zona, asegurar que no quedan restos pendientes de localizar y preservar todas las evidencias necesarias para que la investigación judicial pueda esclarecer lo sucedido.









































































