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2024 02 06 Op Troiano UCO Nacional 04

Cuando la ética periodística falla pone en entredicho la profesionalidad, el mérito y la imparcialidad de dos grandes profesionales, las Tenientes Coroneles Gimeno y Gómez Campos

En un momento en que la Guardia Civil se erige como pilar fundamental de la seguridad y la justicia en España, resulta inaceptable que ciertos medios de comunicación, en su afán por generar controversia y captar audiencias, atenten contra la honorabilidad y la trayectoria impecable de profesionales que han demostrado con creces su valía

Me refiero específicamente a las tenientes coroneles María Dolores Gimeno Durán y Laura Gómez Campo, cuya posible designación (o no) en cargos clave de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha sido puesta en entredicho por el medio digital THE OBJECTIVE.

Este medio, en artículos recientes, ha insinuado que tales nombramientos responden a maniobras políticas del Ministerio del Interior para "controlar" investigaciones sensibles, negando así la neutralidad, capacidad y el mérito de estas oficiales y sembrando dudas infundadas sobre su profesionalidad y su independencia.

THE OBJECTIVE, en su publicación del 6 de diciembre de 2025, afirma que el Gobierno busca relevar a los responsables de la UCO con "dos mujeres", presentando a la teniente coronel Laura Gómez Campo como favorita para sustituir al teniente coronel Antonio Balas en el departamento de Delincuencia Económica de la unidad, y a María Dolores Gimeno como posible máxima responsable de la UCO tras el ascenso a general de brigada de Rafael Vicente Yuste.

En un artículo anterior, del 2 de octubre, se centra en Gimeno como "favorita" para el puesto, destacando su rol actual como asesora de Fernando Grande-Marlaska, pero dejando caer de forma torticera que estos cambios, supuestamente acelerados, podrían servir para "neutralizar" la unidad, de forma similar a lo ocurrido con la UDEF de la Policía Nacional.

Aunque el medio reconoce la alta cualificación de Gómez Campo –a quien describe como "muy capacitada"–, no duda en especular que su designación podría "frenar investigaciones relevantes, especialmente las que afectan al Gobierno", citando para ello fuentes anónimas y sin identificar, esa fórmula socorrida que tanto gusta usar al periodismo sensacionalista.

Esta narrativa no solo erosiona la neutralidad e integridad de estas profesionales, sino que incurre en un claro sesgo sexista al insinuar que, por ser mujeres, podrían ser más "manejables" o proclives a interferencias políticas.

Es un insulto a la inteligencia y una muestra de ignorancia sobre el funcionamiento del Servicio de Policía Judicial de la Guardia Civil, donde el mérito y la capacidad priman por encima de cualquier consideración externa.

Poner en cuestión estas posibles designaciones dando a entender que responden a una agenda política, sin evidencia verificable, constituye un ataque directo a su honorabilidad y dignidad de estás profesionales, contraviniendo los principios básicos de la ética periodística.

Recordemos los fundamentos de una profesión que debería servir a la verdad y no a la manipulación. Según el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), el periodista debe actuar con "respeto por la verdad" y asegurar "rigor en una información fidedigna y verificable".  Las elucubraciones y especulaciones no deberían tener cabida y en cualquier caso se debería diferenciar de forma clara entre hechos y opiniones, evitando confusiones que puedan dañar a terceros, tal y como como establece el Código Europeo de Deontología del Periodismo.

 Además, el respero a la integridad profesional obliga a evitar consecuencias perjudiciales innecesarias, algo que THE OBJECTIVE ignora al sembrar sospechas infundadas sobre el futuro de las investigaciones de la UCO.

En España, la ética periodística enfatiza la veracidad, la objetividad y la responsabilidad social, principios que todo medio debería respetar para no distorsionar la realidad ni jugar con emociones para influir en la opinión pública, algo que raramente desde ciertos medios se lleva a cabo.

Las trayectorias de estas oficiales hablan por sí solas y desmontan cualquier duda. María Dolores Gimeno Durán, pionera en la Guardia Civil, fue la primera comandante en realizar el curso de Estado Mayor en 2018, tras ascender a ese empleo. Promovida a teniente coronel ese mismo año, dirigió el Departamento de Análisis Criminal de la Unidad Técnica de Policía Judicial, donde manejó información sensible sobre la delincuencia en España, demostrando un conocimiento profundo del Servicio de Policía Judicial en el que se encuentra integrada la UCO.

Por su parte, Laura Gómez Campo, ha roto múltiples techos de cristal. Fue la primera mujer en impartir clases en la Academia de Baeza en 2022, realizó informes forenses en el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico, asesoró al Mando de Apoyo y dirigió el área de Derechos Humanos, Igualdad y Diversidad. El año pasado, se convirtió en la primera jefa de Estudios de la Academia de Oficiales en Aranjuez y en la primera mujer en liderar un batallón en el desfile del Día de la Fiesta Nacional.

Sus currículum son un testimonio de excelencia, no de favoritismo.

En la lucha por clics y lectores, medios como THE OBJECTIVE no dudan en fabricar narrativas donde no las hay, convirtiendo relevos normales –como los ascensos por mérito de Balas y Yuste– en conspiraciones extraordinarias.

Si las candidatas no fueran mujeres y la UCO no estuviera en el foco de casos políticos, esto no sería noticia. Pero al hacerlo, incurren en una falta de respeto flagrante, manipulando información y distorsionando la realidad para influir en la percepción pública, algo que la ética periodística condena expresamente.

Desde Tribuna Benemérita, defendemos con contundencia la profesionalidad y la capacidad de Gimeno y Gómez Campo.

Exigimos a los medios un periodismo responsable, basado en hechos verificables y no en sospechas anónimas ni en elucubraciones paranoicas.

Y sobre todo que prevalezca la verdad sobre el sensacionalismo, y que se permita a estas oficiales, si finalmente son designadas, a la UCO, al Servicio de Policía Judicial y a la Guardia Civil que continúen su labor profesional con la excelencia, la independencia y la neutralidad que siempre han demostrado.

La Guardia Civil y los profesionales que la forman merecen respeto.

La ética no es opcional; es el alma del periodismo.

Antonio Mancera Cárdenas 

Director Tribuna Benemérita