
El buque había sido enviado a Ceuta el 31 de julio, en plena crisis migratoria, donde permaneció varias semanas antes de incorporarse al despliegue de Frontex en el Canal. Su misión en el Canal de la Mancha está integrada formalmente en el dispositivo francés de búsqueda y salvamento y no incluye la interceptación de embarcaciones, su función es detectar, verificar y seguir pequeñas embarcaciones y transmitir información en tiempo real a las autoridades francesas.
El patrullero oceánico de la Guardia Civil más moderno, desplegado en Ceuta desde el inicio de la crisis migratoria de finales de julio, participa ahora en las labores de búsqueda y salvamento frente a la costa francesa. El Gobierno había reforzado el dispositivo marítimo de Ceuta con el Duque de Ahumada e Interior llegó a solicitar a la UE que el buque permaneciera en aguas españolas durante 2027.
El patrullero oceánico Duque de Ahumada, uno de los buques de mayores capacidades del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, ha dejado atrás el dispositivo desplegado en Ceuta tras la crisis migratoria de finales de julio para incorporarse a una operación de Frontex en el Canal de la Mancha.
El buque comenzó esta semana a operar frente a la costa francesa dentro del dispositivo europeo de apoyo a las operaciones de búsqueda y salvamento de pequeñas embarcaciones que intentan cruzar el Canal hacia el Reino Unido. Es la primera vez que Frontex despliega un buque patrullero en esta zona y el Duque de Ahumada será relevado a finales de septiembre por otro buque de la Guardia Civil, el Río Segura.
La misión tiene como objetivo reforzar la capacidad de las autoridades francesas para conocer en tiempo real lo que sucede en el mar. El buque trabaja junto a un avión de vigilancia de Frontex que opera en el Canal desde 2021 y está integrado en el dispositivo de búsqueda y rescate coordinado por el Centro Regional Operativo de Vigilancia y Salvamento (CROSS) Gris-Nez, bajo la autoridad de la Prefectura Marítima de la Mancha y del mar del Norte.
En la práctica, los guardias civiles embarcados se encargan de detectar, verificar y seguir pequeñas embarcaciones, transmitiendo información precisa a las autoridades francesas para facilitar la respuesta ante situaciones de emergencia.
La Prefectura Marítima francesa ha dejado claro que los buques desplegados bajo mandato de Frontex estarán dedicados exclusivamente a operaciones de búsqueda y salvamento y no participarán en operaciones de interceptación en el mar. El motivo es el elevado riesgo que presentan estas travesías, realizadas habitualmente en embarcaciones pequeñas y sobrecargadas y en unas aguas donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente.
Del refuerzo de Ceuta al Canal de la Mancha
El desplazamiento del Duque de Ahumada tiene especial relevancia porque el buque fue enviado a Ceuta el 31 de julio, tras la entrada masiva registrada en la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio. El Gobierno confirmó entonces el refuerzo del dispositivo marítimo con este patrullero oceánico, junto a otros medios de la Guardia Civil.
Durante las semanas posteriores, el Duque de Ahumada permaneció integrado en el dispositivo de vigilancia de la ciudad autónoma. Su presencia proporcionaba una capacidad añadida para actuar en una zona especialmente sensible de la frontera exterior española, con capacidad para desarrollar operaciones prolongadas en alta mar.
Precisamente durante la crisis, el Ministerio del Interior llegó a solicitar a la Unión Europea que el buque permaneciera en aguas españolas durante 2027, teniendo en cuenta que su financiación europea implica su disponibilidad para determinadas misiones de Frontex. (
Finalmente, el buque ha pasado a desempeñar otra misión europea en un escenario también marcado por la presión migratoria.
Un buque diseñado para operar durante semanas en el mar
El Duque de Ahumada es el mayor buque oceánico incorporado hasta ahora al Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Fue entregado oficialmente en septiembre de 2025 y está adscrito al Grupo Marítimo del Estrecho, con base en Cádiz.
Con sus más de 80 metros de eslora, dispone de cinco cubiertas, helipuerto, dos embarcaciones de intervención rápida y un vehículo submarino operado remotamente (ROV), capaz de realizar trabajos de inspección y rastreo subacuático hasta 1.000 metros de profundidad. También cuenta con espacios hospitalarios, zona para náufragos, medios de vigilancia y comunicaciones y capacidad para permanecer hasta 30 días en el mar sin necesidad de entrar en puerto, con una autonomía superior a 11.000 millas náuticas.
Su diseño responde precisamente a la necesidad de disponer de una plataforma capaz de desarrollar misiones prolongadas de vigilancia marítima, lucha contra el narcotráfico, inmigración irregular, crimen organizado, protección del medio marino, inspección y rescate.
La construcción del buque supuso una inversión cercana a los 35 millones de euros, con una aportación europea de alrededor del 90 por ciento, precisamente porque una de sus finalidades es reforzar las capacidades marítimas que España pone también al servicio de las operaciones europeas de Frontex.
La Guardia Civil, también en las fronteras de Europa
La presencia del Duque de Ahumada en el Canal de la Mancha vuelve a poner de manifiesto la dimensión europea de las capacidades marítimas de la Guardia Civil. Un buque concebido para proteger las fronteras españolas y combatir amenazas como el narcotráfico y la inmigración irregular puede ser empleado también en otros puntos de la frontera exterior de la Unión Europea.
Ahora, frente a las costas francesas, su misión será esencialmente salvar vidas y proporcionar a las autoridades una información más precisa sobre lo que sucede en el mar.
A finales de septiembre llegará el relevo. El Río Segura tomará el testigo del Duque de Ahumada dentro de esta operación, mientras está previsto que posteriormente se incorporen medios marítimos de otros Estados miembros.
Una nueva misión para un buque que, apenas un año después de su incorporación al Servicio Marítimo de la Guardia Civil, ya ha demostrado que sus capacidades pueden ser necesarias muy lejos de su base habitual y en escenarios tan distintos como el Estrecho, Ceuta o ahora el Canal de la Mancha.
Como director, creo que el enfoque más interesante para Tribuna Benemérita no es presentar simplemente que “Frontex despliega un barco español”, sino poner en valor el recorrido operativo del Duque de Ahumada: llegó a Ceuta en plena crisis migratoria, permaneció allí varias semanas y ahora pasa a reforzar una operación europea de salvamento en el Canal. Eso aporta contexto y da al lector una visión mucho más completa del trabajo que está realizando el buque.









































































