
Los agentes iniciaron de inmediato las maniobras de RCP durante los actos de la festividad de la Virgen del Pilar y mantuvieron la asistencia hasta la llegada de los servicios sanitarios. Otras dos personas también necesitaron ayuda tras sufrir sendos episodios de pérdida de conocimiento.
La celebración de la festividad de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, tuvo en la localidad riojana de Badarán un episodio de especial gravedad que puso a prueba la capacidad de reacción de los agentes. Dos guardias civiles lograron reanimar a un hombre de 77 años que había sufrido una parada cardiorrespiratoria mientras se desarrollaban los actos institucionales del 12 de octubre.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 14:00 horas, cuando los efectivos del acuartelamiento se encontraban recibiendo a las personas que acudían a la celebración. En ese momento, los agentes fueron alertados de que un hombre se había desplomado en las inmediaciones.
Al llegar junto al afectado, comprobaron que permanecía inconsciente, sin respiración ni pulso. La situación requería una respuesta inmediata, y uno de los guardias civiles comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Poco después, una compañera se incorporó a la asistencia para colaborar en las maniobras de auxilio. Ambos agentes trabajaron conjuntamente y mantuvieron la atención sobre el hombre hasta la llegada de los servicios sanitarios, cuya intervención permitió hacerse cargo de su asistencia médica.
La actuación de los guardias civiles resultó decisiva para reanimar al afectado antes de que los profesionales sanitarios asumieran su atención. Una respuesta rápida y coordinada ante una emergencia de estas características puede resultar determinante, especialmente cuando cada minuto cuenta.
Una emergencia que afectó también a otras dos personas
La tensión generada por lo sucedido tuvo además consecuencias entre algunas de las personas presentes. Durante el desarrollo de la intervención, otras dos sufrieron episodios de pérdida de conocimiento.
Uno de los afectados, también un varón, necesitó asistencia de los servicios sanitarios desplazados al lugar. La segunda persona, una mujer que se encontraba en el acuartelamiento, recibió ayuda de los propios guardias civiles y de varios ciudadanos que estaban allí.
De este modo, una celebración institucional que había comenzado con la recepción de los asistentes terminó requiriendo una intervención de emergencia en la que fue necesario atender a varias personas.
Por el momento, las informaciones publicadas no han aportado detalles sobre la evolución médica posterior del hombre de 77 años ni sobre el estado de salud de las otras dos personas afectadas.
La vocación de servicio también se demuestra en una emergencia
La intervención de los dos agentes en Badarán recuerda que el trabajo de la Guardia Civil no se limita a las funciones de seguridad ciudadana, prevención e investigación de delitos. En ocasiones, la necesidad de auxiliar a una persona surge de forma inesperada, en medio de una actividad ordinaria o, como en este caso, durante una celebración institucional.
Ante una situación crítica, la rapidez para reconocer la gravedad del episodio, comenzar las maniobras de reanimación y mantener la asistencia hasta la llegada de los profesionales sanitarios puede marcar una diferencia fundamental.
El suceso deja también una imagen significativa de la festividad del Pilar: dos guardias civiles que, mientras recibían a los asistentes a los actos de su patrona, tuvieron que interrumpir esa tarea para atender una emergencia vital. Su actuación, junto con la colaboración de las personas presentes y la posterior asistencia sanitaria, permitió responder a una situación de extrema gravedad.
Una intervención discreta, lejos de los grandes operativos policiales, pero plenamente vinculada a una de las obligaciones esenciales de cualquier servicio público: auxiliar a quien necesita ayuda cuando más urgente resulta.






































































