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La nueva directora releva al frente de la EMCO con el compromiso de consolidar un proyecto pionero y mantener una formación militar capaz de evolucionar al mismo ritmo que las amenazas digitales

La Escuela Militar de Ciberoperaciones (EMCO) afronta una nueva etapa con la llegada de la teniente coronel del Ejército del Aire y del Espacio Loreto Carrasco Albadalejo a su dirección. La oficial tomó posesión de su nuevo destino este 9 de septiembre, durante un acto celebrado en la Base de Retamares y presidido por el comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), vicealmirante Javier Roca.

El relevo llega en un momento especialmente significativo para una escuela que se ha convertido en una pieza cada vez más relevante dentro de la preparación de las Fuerzas Armadas españolas para operar en el ciberespacio. La evolución tecnológica y la aparición constante de nuevas amenazas obligan a que la formación no pueda limitarse a transmitir conocimientos adquiridos, sino que deba mantenerse en permanente actualización.

Ese fue precisamente uno de los mensajes centrales trasladados por el vicealmirante Roca durante la ceremonia. Al dirigirse a la nueva directora, le pidió que "sueñe con una Escuela mejor, que se anticipe a las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas". Una petición que resume buena parte del desafío que tiene por delante la EMCO: preparar hoy a los profesionales que tendrán que enfrentarse mañana a escenarios que, en muchos casos, todavía están cambiando.

Roca también puso el acento en la conexión imprescindible entre la enseñanza y la actividad operativa. Su planteamiento pasa por conseguir que la experiencia obtenida en las operaciones regrese a las aulas y que, al mismo tiempo, los conocimientos adquiridos durante la formación contribuyan a mejorar la respuesta de las unidades cuando tienen que desenvolverse en escenarios reales.

No se trata únicamente, por tanto, de mantener lo que ya funciona. El comandante del MCCE reclamó a Carrasco una "verdadera transformación" y subrayó que no basta con gestionar lo existente, sino que es necesario impulsar la capacidad de imaginar, innovar y adelantarse a las necesidades futuras. Un planteamiento especialmente relevante en un ámbito en el que la velocidad de evolución tecnológica apenas deja margen para la complacencia.

Una trayectoria vinculada a las capacidades tecnológicas de las Fuerzas Armadas

Loreto Carrasco inició su carrera militar el 1 de septiembre de 1994, tras ingresar en la XLIX Promoción de la Academia General del Aire de San Javier. Su trayectoria profesional ha estado vinculada de manera destacada a las áreas de sistemas, comunicaciones y ciberseguridad.

Antes de asumir la dirección de la EMCO estuvo al frente del Centro de Informática de Gestión (CIGES), responsabilidad desde la que supervisó el despliegue de la red de comunicaciones RODAS y la cobertura CIS de ejercicios de especial relevancia, entre ellos OCEAN SKY 2024. Esta experiencia combina una vertiente eminentemente operativa y tecnológica con una trayectoria académica que culminó con su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid en 2024.

Su llegada a la EMCO supone, de esta manera, poner al frente del centro a una oficial con experiencia en un ámbito estrechamente relacionado con las capacidades que la propia Escuela debe desarrollar y perfeccionar.

La formación del personal es uno de los pilares sobre los que descansa el crecimiento del Mando Conjunto del Ciberespacio. La EMCO ya ha ampliado progresivamente su actividad para formar a militares de diferentes empleos y categorías. En diciembre de 2025, por ejemplo, la Escuela clausuró tres cursos básicos de especialización en ciberoperaciones destinados a oficiales, suboficiales y tropa y marinería, con un total de 126 alumnos.

El dato permite entender mejor la dimensión que está adquiriendo esta estructura docente. La ciberdefensa dejó hace tiempo de ser un ámbito reservado a especialistas muy concretos para convertirse en una capacidad transversal que afecta a la seguridad de las comunicaciones, los sistemas de información y las operaciones militares.

Formar para un escenario que cambia constantemente

La nueva directora ha asumido el cargo precisamente con esa perspectiva. Durante su intervención, manifestó su "inmenso orgullo, responsabilidad y compromiso" para continuar consolidando un proyecto que considera pionero y esencial para las Fuerzas Armadas.

Carrasco ha situado entre sus principales objetivos garantizar una formación permanente, exigente e innovadora. Una necesidad que viene marcada por la propia naturaleza del ciberespacio, donde las técnicas, herramientas y procedimientos evolucionan a una velocidad difícil de comparar con otros ámbitos de la actividad militar.

Su mensaje al alumnado también apunta en esa dirección. Les animó a conservar "siempre la curiosidad y la inquietud por aprender", porque, como señaló, su conocimiento será uno de los motores para fortalecer la defensa de España.

Hay en esas palabras una idea que trasciende la propia enseñanza técnica. En un entorno en el que la tecnología desempeña un papel determinante, la preparación de quienes deben emplearla continúa dependiendo de algo tan esencial como la voluntad de aprender, la capacidad de adaptación y el criterio profesional.

El propio vicealmirante Roca incidió en esta dimensión humana durante la clausura de los cursos de 2025, cuando destacó que, incluso en un ambiente tan tecnificado como el de las ciberoperaciones, el factor humano continúa marcando diferencias. La capacidad individual y la cohesión de los equipos siguen siendo elementos determinantes para afrontar con garantías los desafíos del ciberespacio.

Una escuela llamada a mirar hacia adelante

El Mando Conjunto del Ciberespacio nació en junio de 2020 con la misión de integrar y potenciar las capacidades de las Fuerzas Armadas españolas en este nuevo dominio de las operaciones militares. Desde entonces, el MCCE ha ido incrementando tanto sus capacidades como sus recursos humanos e infraestructuras. En 2025 contaba ya con más de medio millar de militares y personal civil y tenía prevista la habilitación de nuevas instalaciones, entre ellas un edificio destinado a la Escuela Militar de Ciberoperaciones.

La evolución de la EMCO debe entenderse dentro de ese crecimiento. La Escuela no es únicamente un centro docente: constituye uno de los instrumentos con los que las Fuerzas Armadas pretenden garantizar que quienes tienen responsabilidades en el ciberespacio dispongan de una preparación acorde con un escenario operacional que cambia prácticamente a diario.

La nueva dirección de la teniente coronel Loreto Carrasco comienza, por tanto, con un objetivo claro: consolidar lo conseguido y, al mismo tiempo, preparar a la Escuela para lo que todavía está por llegar.

El mensaje recibido durante su toma de posesión no deja demasiado espacio para la rutina. "Soñar" con una Escuela mejor, como reclamó el vicealmirante Roca, implica también detectar antes que nadie dónde estarán las próximas necesidades de las Fuerzas Armadas.

Y en el ciberespacio, anticiparse no es solamente una virtud. Es una necesidad operativa.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"