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 Charles de Steuben Juana la Loca

Desde que en 1504 heredó la corona, se extendió la opinión de que Juana de Castilla era incapaz de gobernar a causa de sus desequilibrios psicológicos.

Juana, tercera hija de los Reyes Católicos, se convirtió en reina de las coronas que forman la actual España desde el día 25 de enero de 1516 (habían fallecido sus dos hermanos mayores).

Juana I de Castilla, llamada “la Loca”, nació en el castillo de Cifuentes (Guadalajara, entonces ese terreno se llamaba Toledo, por ese motivo suele decirse que nació en Toledo) el 6 de noviembre de 1479 y murió en Tordesillas (Valladolid) el 12 de abril de 1555.

Fue bautizada en la antigua iglesia de San Salvador (Toledo), edificada sobre una mezquita del siglo IX, aún hoy día conserva los elementos visigodos de un templo anterior, arcos de herradura islámicos y columnas romanas (se conserva muy similar a como estaba el día del bautizo).

En  1504, tras la muerte de su madre, Isabel I, fue proclamada reina, como Juana I de Castilla, junto a su esposo Felipe “el Hermoso”, -quien sólo era "rey  consorte",  pues Isabel  I  así lo impuso en su testamento poco antes de morir-, el cual era archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante y conde de Flandes, con quien había contraído matrimonio en 1496.

El 25 de enero de 1516, tras la muerte de Fernando el Católico (sin descendencia), Juana fue proclamada reina de Navarra y soberana de la corona de Aragón.

Por todo ello, el 25 de enero de 1516 se convirtió en la primera reina de las coronas que forman la actual España. En realidad, su corona abarcaba los reinos de Castilla, Navarra, Aragón, Mallorca, Nápoles, Sicilia, Valencia y el condado de Barcelona.

Sin embargo, desde 1506 (era reina de Castilla en ese momento) su poder sólo fue “nominal”, siendo su hijo Carlos I el rey efectivo de Castilla y de Aragón. El levantamiento comunero de 1520  contra  Carlos I   la sacó de su cárcel y le pidió encabezar la revuelta, pero ella se negó, y cuando Carlos derrotó a los comuneros volvió a encerrarla, pidiendo incluso que la torturasen si se negaba a practicar los sacramentos católicos de la confesión y comunión.

Durante casi 50 años, la reina legítima de España estuvo confinada en un palacio de Tordesillas (Valladolid), según algunos, víctima de una conspiración de sus parientes todopoderosos (su padre, su hijo  y   su esposo) y según otros, a causa de una innegable enfermedad mental.

Juana era una mujer atractiva, de rostro ovalado, nariz fina, cabello rubio. Era inteligente, había aprendido el Latín y las lenguas romances que se hablaban en España. También había aprendido música, era una apasionada melómana.

En cuanto a su carácter, se la define como una mujer rebelde (quizá no aceptaba el papel de la mujer en aquella época machista, y parece ser que no era creyente, al menos desde pequeña se negó siempre a aceptar la confesión y la comunión. Decían que sufría melancolía _depresiones_ ),  lo cual se agudizó por la pronta y repentina muerte de su marido a los 28 años, del que estaba profundamente enamorada. En realidad, se enamoraron los dos nada más verse, se casaron y vivieron un romance apasionado, pero la dependencia afectiva de Juana, su gran apego y seguimiento a Felipe, hicieron que éste se hartase, había sido muy  mujeriego. Anteriormente, Juana  había dado muestras de grandes celos, y no es de extrañar, pues Felipe era un hombre muy guapo, procedía de un país de costumbres mucho más liberales y ya hemos visto que había tenido muchas amantes en la corte.

Juana siempre había estado falta de cariño, pues su madre viajaba constantemente. Su encierro-prisión y  férrea vigilancia en Tordesillas, sin afecto de nadie, le hicieron mucho daño. Ella sólo necesitaba cariño.

Desde el siglo XVI la historia ha hecho correr el bulo de que estaba loca, pero el historiador  BERGENROTH, en el siglo XIX, descubrió que en realidad fue una confabulación conjunta de su marido Felipe, su padre Fernando, y su hijo Carlos, lo que la mantuvo apartada del trono. Aún  hay  investigadores estudiando este caso.

Juana I murió el día 12 de abril de 1555 en la más absoluta soledad.