
La "gesta del Plus Ultra", es una de las hazañas más emblemáticas de la aviación española y mundial. Este vuelo transatlántico, realizado en 1926, no solo representó un avance técnico impresionante para su época, sino que también simbolizó la unión cultural y geográfica entre España y América del Sur, evocando el legado de Cristóbal Colón.
Estamos en el centenario de esta proeza (exactamente 100 años desde su inicio el 22 de enero de 1926), lo que ha generado numerosas conmemoraciones recientes.
El vuelo del Plus Ultra se inscribió en el marco de la Dictadura de Primo de Rivera y el reinado de Alfonso XIII en España. En los años 1920, la aviación estaba en plena efervescencia, con intentos pioneros de cruzar océanos que demostraban el potencial de la tecnología aérea. Inspirado en la travesía portuguesa de 1922 (de Lisboa a Río de Janeiro, realizada por Sacadura Cabral y Gago Coutinho, pero con tres aviones debido a averías), el proyecto español buscaba unir directamente la Península Ibérica con Sudamérica usando un solo aparato. El objetivo era exaltar el prestigio de la aviación militar española y fortalecer los lazos con las naciones hispanoamericanas, especialmente Argentina. El despegue se produjo en Palos de la Frontera (Huelva), el mismo puerto desde donde partió Colón en 1492, lo que añadía un simbolismo histórico profundo.
Esta elección no fue casual: el Muelle de la Calzadilla, frente al Monasterio de La Rábida, reforzaba la narrativa de "conquista aérea" como continuación de la marítima.El proyecto fue impulsado por la Aeronáutica Militar española y contó con el apoyo del rey Alfonso XIII, quien donó posteriormente el avión a Argentina como gesto de amistad. Ramón Franco, piloto principal y hermano del futuro dictador Francisco Franco (aunque Ramón era de inclinaciones republicanas), lideró la expedición. Este detalle añade un matiz político: Ramón Franco era un aviador aventurero y crítico con la monarquía, lo que contrastaba con el régimen que patrocinaba el vuelo.
EL HIDROAVIÓN PLUS ULTRA
El Plus Ultra era un hidroavión Dornier Do J Wal (conocido como "ballena" por su forma), matrícula M-MWAL, adaptado para la Aeronáutica Militar española (W-12). Fabricado en Alemania, incorporaba innovaciones como un casco metálico de doble rediente y flotadores aerodinámicos para estabilidad en el agua. Su costo total, incluyendo instrumentos, repuestos, combustible y dietas, ascendió a 415.132 pesetas de la época.
Especificaciones clave:
- Motores: Dos Napier Lion de 450 CV cada uno, en tándem sobre el ala central (uno tractor y uno impulsor).
- Dimensiones: Envergadura de 22,5 m; longitud de 17,2 m; superficie alar de 96 m².
- Capacidad: Hasta 5 tripulantes; combustible de 4.000 litros; peso máximo al despegue de 5.700 kg.
- Rendimiento: Velocidad de crucero entre 145-180 km/h; alcance de 1.350 millas.
Este diseño permitía amerizajes en el océano, crucial para una ruta transatlántica sin aeropuertos intermedios. Una réplica del avión se exhibe hoy en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica en Cuatro Vientos (Madrid), mientras que el original, restaurado en los años 80, está en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo en Luján (Argentina).
La Tripulación

Los cuatro tripulantes, todos españoles, eran expertos de la aviación militar:
- Ramón Franco (comandante y piloto principal): Conocido por su audacia.
- Julio Ruiz de Alda (capitán y copiloto): Aviador
- Juan Manuel Durán (teniente de navío): Encargado de la navegación; fue dejado en tierra en Cabo Verde para aligerar peso.
- Pablo Rada (sargento mecánico): Responsable de reparaciones en vuelo, clave en emergencias.
Antes del despegue oficial, en el trayecto preparatorio desde el Mar Menor a Palos, se descubrió un polizón: el periodista Emilio Herrero Mazorra, quien fue expulsado del aparato.
La tripulación recibió honores al regreso, como medallas de oro del Ayuntamiento de Huelva y un martillo de oro para Rada de parte de los obreros locales.
RUTA Y ETAPAS DEL VUELO
El vuelo inició el 22 de enero de 1926 a las 7:55 y concluyó el 10 de febrero en Buenos Aires, cubriendo 10.270 km en 59 horas y 39 minutos de vuelo efectivo (velocidad media: 172 km/h). Se realizó en siete etapas, con escalas para reabastecimiento y reparaciones. La ruta seguía aproximadamente la de los portugueses de 1922, pero con un solo avión y mayor distancia sobre mar abierto.
Etapas detalladas:
- Palos de la Frontera (España) a Las Palmas de Gran Canaria (22 enero): 1.300 km, 8 horas. Amerizaje en el Puerto de la Luz al atardecer.
- Las Palmas a Porto Praia (Cabo Verde) (24 enero): 1.745 km, 9 horas 50 minutos. Aquí se aligeró carga, dejando a Durán en tierra.
- Porto Praia a Fernando de Noronha (Brasil) (26 enero): 2.305 km (etapa más larga). Desviados por vientos, amerizaje imprevisto con combustible casi agotado. Primera uso de radiogoniómetro para navegación.
- Fernando de Noronha a Pernambuco (Recife, Brasil) (30 enero): 540 km. Rotura de hélice posterior reparada en vuelo, extendiendo el tiempo en más de una hora.
- Pernambuco a Río de Janeiro (4 febrero): 2.100 km, 12 horas 15 minutos.
- Río de Janeiro a Montevideo (Uruguay) (9 febrero): 2.060 km.
- Montevideo a Buenos Aires (Argentina) (10 febrero): 220 km. Amerizaje en el Río de la Plata a las 12:27 hora local.
El recorrido total incluyó desafíos meteorológicos y técnicos, pero demostró la viabilidad de vuelos largos sobre el Atlántico Sur.
DESAFÍOS Y ANÉCDOTAS
La expedición enfrentó múltiples riesgos:
- Vientos contrarios: Desviaron la ruta en la etapa a Fernando de Noronha, forzando un amerizaje de emergencia con reservas mínimas de combustible.
- Averías mecánicas: La rotura de la hélice en vuelo a Pernambuco fue reparada por Rada mientras el avión volaba, un acto heroico que evitó un desastre.
- Sobrecarga: En Cabo Verde, se sacrificó peso para maximizar alcance, dejando a un tripulante.
- Navegación: El uso pionero del radiogoniómetro evitó desviaciones mayores, pero el vuelo dependía de cálculos manuales y observaciones astronómicas.
Anécdotas incluyen la recepción entusiasta en cada escala: en Río, multitudes vitorearon; en Buenos Aires, el presidente Alvear los honró. El vuelo inspiró un tango, "La gloria del águila", grabado por Carlos Gardel en 1928, que celebra la unión hispano-argentina.
Esta gesta fue el primer vuelo transatlántico entre España y Sudamérica, un "éxito técnico rotundo" que elevó el prestigio español en una era de rivalidades aéreas (poco después, Lindbergh cruzaría el Atlántico Norte en 1927). Simbolizó la hermandad hispanoamericana, con recepciones masivas en Brasil, Uruguay y Argentina. El Plus Ultra fue donado a la Armada Argentina, donde sirvió como correo aéreo hasta su retiro.
LEGADO CULTURAL:
- Monumentos: Escultura del Ícaro en La Rábida (donada por Argentina), monumento en el Muelle de la Reina.
- Conmemoraciones: Medallas, placas y portadas de prensa como en La Nación de Buenos Aires.
- Influencia: Inspiró futuras expediciones aéreas y fortaleció lazos diplomáticos.
En Argentina, se recuerda como una "hazaña monumental", con disertaciones y homenajes anuales, como el 93º aniversario en 2019.
El vuelo también apareció en cómics, postales y cromos, popularizando la aviación.
Esta gesta no solo fue un triunfo técnico, sino un puente cultural que perdura.







































































